¿LE PUEDO DAR UN ABRAZO?

Ésta ha sido una de las preguntas que un alumno de 4º de primaria del Colegio Zola ha realizado cuando una docena de miembros de la Fundación Apascovi ha finalizado su obra de teatro debutando hoy, especialmente, para nuestros escritores solidarios.

Ha sido una obra muy divertida en la que tres soldados de guerra eran visitados “un domingo cualquiera” por sus padres y hermanas para hacerles compañía y entretenerles un poco. Los soldados, la verdad, tenían serias dudas sobre por qué estaban allí…Vamos, que por no tener claro no sabían hacia dónde tirar las bombas, si hacia adelante o hacia atrás; disparaban sin mirar no teniendo demasiado claro a cuántos habían matado y, por si acaso, rezaban un padrenuestro por el que se pudieran llevar por delante.

Los padres han resultado ser “de armas tomar”. La madre les ha dejado muy claro lo de “nada de fusiles en la mesa” (igualito que una servidora pero cambiando fusiles por móviles) y que había que lavarse las manos antes de comer las viandas que les habían traído; por su parte el padre ha sido el único que no se ha achantado ante un bombardeo con un “bombitas a mí…”.

Tras el bombardeo ha aparecido el equipo de asistencia sanitaria que se ha ido totalmente frustrado y ofuscado al comprobar que allí no había ni muertos ni heridos y, como no podía ser de otro modo, el final ha resultado de lo más surrealista. Nuestros soldados y los prisioneros de guerra (que han aparecido a mitad de obra) han acabado intercambiándose propuestas para no seguir aburriéndose en una guerra que, estaba claro, “no iba con ellos”.

El mérito de estos actores y actrices es que les ha llevado 4 meses de preparación y que hoy, se han lazando a la piscina en el salón de actos del Colegio Zola con un doble pase y un público de lo más exigente y crítico: el primero para las cinco clases de 4 de primaria y el segundo, eso sí, ya con más “tablas” para otras cinco clases de 6º.

Las preguntas no se han hecho esperar:

¿Cómo os llamáis?

¿Cuántos años tenéis?

¿Sois todos  familia?

Y las respuestas han ido llegando…Cada uno ha dicho su nombre de pila y su edad oscilando entre los 35 la más joven y los 60 años el más veterano que ha recibido una fuerte ovación. Y a la pregunta de si eran familia, han respondido rápidamente que no, pero “como si lo fueran”.

Todos los alumnos desde el primero hasta el último han sabido respetar “los silencios” que se producían fruto de los nervios hasta la llegada de la voz de la apuntadora que también ha sabido darles sus tiempos.

Uno de los actores ha querido compartir con los chicos las tres claves para estar tranquilo antes de un estreno: dormir bien, estar relajado (¡respirar hondo! le apuntaba su compañero) y repasar bien el guion. Este mismo actor, ya cuando estaba a punto de irme, se me ha acercado para ofrecerse a escribir también él su propio cuento y se ha ido de lo más contento cuando le hemos dicho que se pusiera a ello y que estaríamos encantados de valorar su propuesta.

Lo cierto es que es la diversidad nos llena el corazón de dicha, la diferencia nos engrandece y nos enriquece y la inclusión se hace tan necesaria como el aire que respiramos…

41 años lleva Apascovi trabajando para que ningún niño se quede sin atención temprana, para que los niños que lo necesiten puedan ir a colegios adaptados a sus necesidades y que al alcanzar la mayoría de edad puedan aprender un oficio y vivir en pisos compartidos con total dignidad. Una aventura que comenzó con 4 familias en Collado Villalba con 4 niños y que hoy ya cuenta con 250.

Nuestro deseo es que estas diez aulas del Colegio Zola le echen el suficiente “cuento” a sus libros solidarios como para que a ninguna familia le suponga una “guerra” o un conflicto el que su hijo reciba la atención que necesita.

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