EN UNA PALABRA: “DONACEN”; SEMANA DE DONACIONES EN CEN CON C

El mismo año que falleció mi padre y según se iba acercando la fecha de su cumpleaños, recibí un regalo envuelto en forma de pregunta de una persona clave en mi vida:

“Pregúntate DESDE dónde quieres vivirlo…”

A día de hoy es un regalo que atesoro y al que, con el tiempo, me he ido haciendo adicta. Se resume en lo siguiente:

“DECIDIR vivir fechas, en un principio dolorosas, DESDE sentimientos capaces de transformar ese dolor en dicha y paz interior”.

Con esta nueva mirada hacia “esas fechas”, hace unos días se cumplió el tercer aniversario de la despedida de mi padre y, DECIDÍ vivir esa fecha DESDE la ilusión de encaminar el paseo de las ocho de la tarde hacia un alto de Pozuelo donde se pueden contemplar preciosas puestas de sol.

Al llegar la naturaleza me obsequió con la imagen de la luz del sol traspasando las hojas de un árbol que estaba justo en la cima…

En ese instante sentí que él estaba allí. Es cierto que su cuerpo no está en este mundo pero su alma, su energía, su amor…SU LUZ sigue muy presente en mi vida y quise ver en la luz del sol uno de sus guiños.

CAUSALmente al día siguiente comentando este acontecimiento con una persona de esas que la vida pone en tu camino sin buscarlas, me dijo que existía una palabra japonesa para explicar “el fenómeno natural de la luz que traspasa las hojas de un árbol”. La palabra se escribe Komorebi.

Hoy me siento AGRADECIDA a la vida pues con esta experiencia he ganado un árbol y una nueva palabra. Desde ese día “un árbol” dejó de ser un árbol más, convirtiéndose en “el árbol de mi padre” al que dibujé como yo lo veía:

Ya nunca podré volver a contemplarlo como un árbol cualquiera, de la misma forma que cada vez que, desde ese día,  contemplo la luz del sol filtrándose entre las hojas de los árboles la palabra Komorebi acude a mi mente sin poder evitarlo.

Así, emulando a la cultura japonesa capaz de expresar con una sola palabra un concepto, he decidido crear una palabra para explicar la semana de donaciones en las que hacemos las transferencias a las causas solidarias: DONACEN 🙂

Y es precisamente ESA LUZ la que esta semana se va filtrar en los números de cuenta de las 13 causas solidarias con las que CEN con C ha colaborado este curso escolar.

Cerca de 5.000 euros, exactamente 4.924 euros, se van repartir para que se materialicen en proyectos solidarios de:

  • Fundación Menudos Corazones.

  • Fundación Aladina.

  • Fundación Apascovi.

  • Federación Autismo Madrid.

  • Afas.

  • Apaipa.

  • Fundación Balder (proyecto Togo).

  • Bird life.

  • Makua (proyecto Mozambique).

  • Surestea.

  • Saniclown

  • Apmou.

  • Aspimip.

Porque LA LUZ siempre está ahí. Es posible que las hojas de los árboles a veces impidan que llegue con la nitidez o con la fuerza que nos gustaría, pero sigue estando ahí.

Aprovecho esta última entrada de este curso escolar tan atípico en todos los aspectos para desearos un feliz verano, que lo vivamos todos “como nos dejen” pero decidiendo libremente DESDE qué sentimientos queremos hacerlo y animándoos a todos a vivir la experiencia de transformar “esas fechas” que tanto temor nos suscitan por lo que nos remueven y el dolor que nos causan, en “fechas a agradecer, valorar y celebrar”.

Como dicen los gurús del crecimiento personal:

“Por favor no creáis nada de lo que os diga, simplemente verificadlo por vosotros mismos y….

… ya me CONTARÉIS…porque lo nuestro sigue siendo CONTAR.

¡OS SIGO ESPERANDO!

Dibujo original: www.antsandlove.com

EN LA TORMENTA DEL CONFINAMIENTO HAY QUE SER PALMERAS

No dudo ni por un instante que, durante estas casi seis semanas de confinamiento, son innumerables los vídeos, memes y mensajes que os han ido llegando a vuestros móviles saturando vuestras mentes más que las memorias de vuestros dispositivos…

Como sabéis me gusta creer que en esta vida todo es CAUSAL más que casual…

Ayer aprovechando lo que yo llamo “mi ratito  de meditación”, que no es otra cosa que sentarme, cerrar los ojos y dejar que los pensamientos pasen unos tras otros tomando conciencia de ellos sí, pero sin permitir que me arrastren; vi pasar como un pececito a uno de ellos invitándome a buscar inspiración para escribir una entrada este blog con motivo del Día del Libro…lo vi, tomé conciencia de su existencia pero, en ese instante, lo dejé pasar…ya pensaría sobre eso más tarde…

Al cabo de un par de horas una muy buena amiga me envió un vídeo de 1 minuto y 42 segundos de duración y, tras escucharlo, supe que la inspiración acaba de llegarme en forma de una bellísima reflexión sobre la flexibilidad hecha por Nacha Guevara que copio y comparto a continuación:

“Las palmeras durante los huracanes, durante las tormentas son flexibles… se doooblan, se doblan muchíiiiisimo, parece que ya no van a resistir más y, sin embargo cuando la tormenta pasa se elevan y siguen estando casi intactas. Además, han tenido la inteligencia de abrir sus hojas. No son hojas cerradas, son hojas abiertas para que el viento pueda pasar por medio y les permita resistir más esas tormentas. A las generaciones pasadas nos enseñaron que había que ser como el roble, inflexible, duro, se parte pero no de dobla. Ahora es todo lo contrario, es tiempo de saber ser flexible, de saber fluir con lo que viene. Y ser flexible no quiere decir ser débil. Ser flexible quiere decir ser inteligente y saber adaptarse al momento que la vida nos pone por delante así que, seamos como las palmeras, seamos flexibles en esta y otras tormentas para, después, poder elevarnos y ser personas tan o más hermosas que antes porque, la verdad es que, después de la tormenta una persona puede volver más bella y más fuerte. Recordad, es tiempo de palmeras, tiempo de ser como las palmeras.”

Desde CEN con C, sin saberlo, hemos sido palmeras adaptándonos a esta particular “tormenta del confinamiento” y hoy son muchas las familias que, si bien no van a poder disfrutar todavía de los libros solidarios en su formato físico, sí van a poder verlos junto a sus pequeños autores en formato digital en sus tablets u ordenadores.

Ese todavía es un canto a la ESPERANZA, a la ILUSIÓN de saber que no estamos en un pozo sino en un túnel y que hay LUZ a su final…

¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

¡YA QUEDA MENOS!

 Dibujo original de antsandlove.com

UN AÑO MÁS NUESTRAS PORTADAS SOLIDARIAS “DAN LA CARA”

Una de mis grandes pasiones es CONVERSAR.

Conversar con amigas, con conocidos, con desconocidos, con los que están y con los que ya no están, con mi pareja, conmigo misma y con mis hijos.

Hace unos días mantuve una conversación muy interesante con mi primogénito, el “protagonista” de CEN con C con el que inicié toda esta andanza hace 10 años y que este año cumple ya 20. Estudia Ciencias de la Actividad Física y el Deporte (INEF de toda la vida). Ese día había recibido una clase de “expresión corporal” donde tuvo lugar una interesante reflexión sobre los estereotipos sexuales. Entre otras cosas hablaron de la pesada carga que nuestra sociedad lleva soportando desde hace años con expresiones como: “corres como una niña”, “los hombres no lloran”, “eres una niñata”… Y ambos coincidimos en que, afortunadamente, esa tendencia machista va descendiendo generación tras generación. De hecho me siento afortunada y responsable al mismo tiempo de que la vida me haya regalado la oportunidad de poder educar a mis tres hijos varones para que el día de mañana “no ayuden a su pareja en las tareas del hogar” sino que “colaboren con ella”, para que puedan llorar libremente y compartir sus emociones si se sienten tristes, para que hablen de sentimientos con sus parejas y sus hijos…para que, en definitiva, realicen ese “trabajo emocional” que de un tiempo a esta parte, en general, recae sobre los hombros de las mujeres.

Y no, no me considero ni feminista ni no feminista…hace tiempo que la vida se encarga de mostrarme todo lo que el ser humano se pierde cuando se empeña en “etiquetar” a las personas. Somos nuestra capacidad de AMAR…a nosotros mismos primero practicando nuestro AUTOCUIDADO que dista mucho del egoísmo y por ende a los demás. Porque sí, es cierto, está más que demostrado, no me creáis, verificadlo: NADIE puede ofrecer a los demás lo que no es capaz de ofrecerse a sí mismo. ¿Quieres amar a los demás? ¡Ámate a ti mismo primero!

Y en ese AMOR hacia mi persona y sin caer en etiquetas que me limiten sino todo lo contrario, practicando una apertura de mente y de mirada limpia y sincera, me siento muy orgullosa de ser mujer con todo lo que conlleva serlo.

Por eso me gusta que las portadas de CEN con C “den la cara” el Día de la Mujer Trabajadora.

Es mi particular forma de rendir homenaje a todas las horas invertidas para poder lograrlo, horas robadas principalmente al descanso nocturno pero que tienen su recompensa.

Hoy, 57 portadas dan la cara por tantas y tantas mujeres que, como yo, tratan de romper antiguos roles educativos que encasillen a nuestros hijos para que, poco a poco, el único valor de la diferencia de sexos sea “LA RIQUEZA”.

¡AQUÍ LAS TENÉIS!

¡Feliz domingo 8 de marzo de 2020!

UNA INESPERADA CLOWNCLUSIÓN

Estoy segura de que esta mañana los alumnos de 6º de la Escuela Libre Micael esperaban una actuación muy distinta a la que han podido presenciar por parte de Verónica, Directora de Saniclown. Quizás alguno pensó que, viniendo a clase una Payasa de Hospital, era altamente probable que todos acabásemos llorando de la risa…Lo que nadie esperaba es, en una mañana tan gélida como la de hoy, haber entrado en calor tan rápido gracias a la generosidad y espontaneidad de Verónica.

Lo mágico de Verónica es que es, al mismo tiempo, una mezcla explosiva de pura dulzura y de emoción a flor de piel. Mientras yo les explicaba a los chicos el origen de CEN con C, en algún momento Verónica ha conectado con sus recuerdos de infancia y más concretamente con los de 6º de primaria. Viendo a esa clase repleta de chicos y chicas en un momento tan especial como es la preadolescencia donde somos todos tan vulnerables, el recuerdo de Alejandra, una antigua compañera de clase, ha desencadenado en ella una espiral de pensamientos y emociones que no ha dejado indiferente a ninguno de los que estábamos allí presentes.

Alejandra era una niña diferente. Física y personalmente era totalmente opuesta a Verónica. Si Verónica era un pequeño duendecillo alegre y dicharachero, Alejandra tenía un gran vozarrón, estaba más desarrollada por ser mayor que el resto, sus ojos eran chiquitos y era desordenada, ruidosa y desprolija en toooodo lo que hacía. Al principio Verónica era de las pocas niñas que disfrutaba teniendo a Alejandra cerca de ella pues, con su gran envergadura, se sentía protegida y le incluía en todos sus juegos…Hasta que, poco a poco con el tiempo, a Verónica la presencia de Alejandra comenzó a no hacerle tanta gracia y se alejó de ella como ya habían hecho todos los demás. Fue estando en sexto de primaria cuando, un día, Alejandra no asistió a clase. En una de sus alocadas carreras por la calle cruzó sin mirar y un coche se la llevó por delante. Estuvo tres días ingresada en el hospital donde, al realizarle un escáner cerebral, le descubrieron un enorme tumor cerebral…de ahí sus múltiples despistes y esa forma de ser tan especial. Si Alejandra salía viva de su accidente su vida no iba a dar mucho más de sí. A los tres días de hospitalización Alejandra se fue y Verónica no tuvo la oportunidad de poder pedirle disculpas por no haberle comprendido y que nadie hubiera contribuido a que su vida fuera más feliz…

Ha sido en este instante de la narración cuando Verónica ha decidido compartir con nosotros su tristeza al recordar ese momento de su vida regalándonos sus lágrimas. Siempre he dicho que no creo en las casualidades sino en las CAUSAlidades y no, no es casual sino CAUSAL que yo, con mi casi metro ochenta de estatura emulando la gran envergadura de Alejandra, haya sentido la irrefrenable necesidad de abrazarla hasta que, poco a poco, se ha ido calmando. Esta mañana en esa clase me he sentido un poquito como la mensajera de Alejandra sin dejar de ser yo misma.

Verónica, ya más serena por ese pequeño instante de emoción, nos ha seguido contado que a los diez días del fallecimiento de Alejandra soñó con ella. Aquellos que creemos que “esto” no se acaba aquí, en cualquiera de las “versiones” personales que cada uno quiera o necesite creer, sabemos que “los que se van” siguen estando con nosotros y que cuando los necesitamos regresan “aquí” en forma de señales. Esas señales pueden llegar a través de sueños, de canciones, de mensajeros, de fotografías que se caen al suelo sin motivo aparente, de frases que escuchamos CAUSALmente…A Verónica su particular señal le llegó en forma de sueño donde Alejandra le decía que no se preocupara, que todo estaba bien y que no la habían perdido, que estaría allí siempre que la necesitaran…

Quién sabe si esa vivencia contribuyó a que Verónica un día, mientras estudiaba arte dramático y conociera a un alumno de clown capaz de levantar el ánimo e insuflar vida a todo lo que le rodeaba, decidiera que su misión en esta vida iba a ser la de aliviar el sufrimiento y el dolor de los niños hospitalizados y el de sus familiares encarnando la figura de una Payasa de Hospital, Amandina

Quién sabe si la vivencia de esta mañana contribuirá a que alguno de los alumnos allí presentes algún día conecten con ese momento y les lleve a tomar una decisión vital para ellos en el devenir de sus vidas…

Quién sabe si la vivencia de esta mañana ha contribuido para reforzar la labor sanadora de la niña-Verónica que necesitaba rendir un homenaje a esa otra niña capaz de perdonarla y seguir presente ayudando a que cada niño de sexto cuide de cada compañero por muy diferente que sea.

Sin entrar en si somos o no somos creyentes, me viene a la memoria la frase “Los caminos del Señor son inescrutables” al referirnos a aquello imposible de comprender o de conocer dada su complejidad, profundidad o misterio pero que, indudablemente, SE SIENTE…

Desde esta pequeña ventana que la vida me ofrece para llegar a todos aquellos que tiene la oportunidad de leerme, le mando a Verónica otro gran abrazo por su gran generosidad al compartir con nosotros, sin haberlo planeado, dejándose llevar tan solo por lo que le pedía el corazón en ese momento, una experiencia personal tan triste y a la vez tan bonita.

Esta mañana Amandina ha cedido el protagonismo a Verónica para, en lugar de hacernos llorar de risa, hacernos llorar de emoción.

Verónica ha querido cerrar su visita de sensibilización con una clownclusión en las que últimamente, sin pretenderlo, se está especializando. Una clownclusión atípica por la falta de comicidad pero que ha servido como cierre a la visita de hoy. Porque más allá de ese breve instante de emoción, y sabiendo lo sanador que es comunicarnos, encontrarnos y ser honestos de corazón; les ha recalcado a los niños la importancia de nuestros pequeños gestos diarios, gestos que pueden entristecer o alegrar la vida de las personas que tenemos a nuestro alrededor y que todos pasan por nuestra decisión… ¿Cuáles prefieres alimentar tú?

OBJETIVO: PESAR MÁS PORQUE “NO NOS QUEDA OTRA”. ¿O SÍ?

Y no, no estoy hablando del objetivo del espíritu navideño que clama en estas fechas por añadir a nuestros cuerpos unos cuantos kilos de más…Hablo del objetivo de una madre y un hijo de demostrar al mundo que las estadísticas están hechas para “romperse”.

Para que no te dejen ingresado en el hospital tienes que pesar lo suficiente como para superar el peso mínimo. Marta, la madre de Guille afectado de un cáncer-muy-muy-muy-complicado-de-contar, lo sabía y Guille también. Así que Marta pensó que no le quedaba otra que meterle a Guille piedras en los bolsillos para superar ese peso mínimo que alejara a Guille del hospital donde, en el último ingreso por riesgo vital, se contagió prácticamente de todos los patógenos habidos y por haber…Si Guille tenía alguna posibilidad de recuperarse era en casa donde su energía se elevaba y con ella su estado anímico, infundiéndole así ganas de vivir.

Esta es solo una parte de la historia de Marta y Guille.

Hoy 23 de diciembre Marta cumple 54 años. Lo sé porque en una de las páginas de su libro Piedras en los bolsillos,

que me leí la semana pasada en apenas día y medio por lo absorta y enganchada que me tenía,  lo menciona de pasada. Por otro lado, hace un par de días, compartiendo por wasap con ella las múltiples conexiones que, tras leer su libro, vi que nos unían; me contó que estaba celebrando su “precumple” sin sospechar que este escrito se estaba cuajando…

Antes de despedirnos la tarde que me dedicó el libro, me pidió que no dejara de compartir con ella mi crítica sobre él. 

Tras acabar de leérmelo hace una semana, le escribí un wasap en el que le decía que mi crítica le llegaría como se merece, es decir, a modo de presente (ése al que ella NUNCA renunció a pesar de todo).

Así pues, aquí tienes tu presente o regalo Marta.

Espero que te guste, al menos, tanto como me ha gustado a mí leer tus Piedras en los bolsillos.

Querida Marta,

Tras haber acabado de leer tu libro solo hay algo que, como te comenté el día que me lo dedicaste, no comparto contigo: que te quites o le restes mérito a tu ACTITUD con un generoso y humilde no me quedó otra que estar ahí y darlo todo.

Porque, como ya te expuse en su día y reitero hoy, SÍ TE QUEDABA OTRA. Y no solo otra. Te quedaban muchas otras alternativas, muchas otras actitudes,  muchas otras reacciones y acciones que tomar. Y tú elegiste, pudiendo haber elegido otras muchas, la de “pelearle al de Arriba” (como cuentas en tu libro) cada segundo de la vida de Guille.

  • Elegiste, pudiendo haber elegido rendirte, luchar.
  • Elegiste, pudiendo haber elegido bajar los brazos, levantar el puño a lo Escarlata O´hara.
  • Elegiste, pudiendo haber asumido una temprana derrota, una lejana victoria.
  • Elegiste, pudiendo haberte sumido en la tristeza, ofrecerle a Guille la mejor de tus sonrisas.
  • Elegiste, pudiendo haberle dado la bienvenida a la muerte, mirarla de frente para luego darle la espalda.
  • Elegiste, pudiendo haber creído que era imposible, hacerlo posible.
  • Elegiste, pudiendo haber soltado el otro lado de la cuerda, sostenerla y agarrarla fuerte.
  • Elegiste, pudiendo haber elegido estar sola en esta lucha, creer en la fuerza de los demás.
  • Elegiste, pudiendo haber elegido confiar solamente en tu pequeño círculo de familiares y amigos, confiar en agrandar el círculo hasta el infinito y más allá.
  • Elegiste, pudiendo haber sacado la peor versión de ti misma, convertirte en tu mejor versión.

Y, finalmente, elegiste, pudiendo haber elegido no escribir un libro que te llevaría a abrir de nuevo heridas cerradas y al sufrimiento, compartir tu experiencia vital con el único fin de transmitir al mundo el mensaje de que:

 MIENTRAS HAY VIDA, HAY ESPERANZA.

Así que, mi querida Marta, sí, siempre “queda otra”. Es la única “crítica” que te hago llegar.

Gracias por romper las estadísticas a pesar de haberte roto tú y haber roto tus zapatos por el camino porque, como dijo Pablo Neruda, has crecido en la marcha y nos has hecho crecer a los que hemos tenido la gran suerte de conocerte.

¡¡MUCHAS FELICIDADES!!

Aprovecho para desearos a todos una Felices Fiestas teniendo presente que el que sean felices o no,

  • no depende de las circunstancias externas,
  • no depende de si todo lo de ahí afuera está como a nosotros nos gustaría que estuviera,
  • no depende de que estemos viviendo el momento perfecto…

Depende de la capacidad que tengamos de coger el momento presente que estemos viviendo y hacerlo perfecto para nosotros, poniendo el foco en todo lo que tenemos pues el que no valora lo que tiene está en camino de perder lo que necesita.

¡¡FELICES FIESTAS DESDE CEN CON C

DE TODO CORAZÓN !!

CUANDO “LO NORMAL” DEBERÍA DE SER LA EXCEPCIÓN

“Lo normal” es que nos cueste comprender a los que no sienten, piensan y actúan como nosotros creemos que deberían hacerlo. Eso es “lo normal”. Luego “lo normal” es ser, en general, poco empáticos en nuestro día a día y lo evidenciamos cuando verificamos que la conducta de nuestro cónyuge, de nuestros hijos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros amigos y de cualquiera que no sienta, piense y actúe como nosotros creemos que debería hacerlo…nos perturba.

Si la “conducta normal” de personas sin trastornos neurobiológicos del desarrollo resulta ser, “normalmente” tan como empática… ¿cómo cabría esperar que fuera la de personas que sí tienen este tipo de trastornos? Pues sorprendentemente para algunos, en ocasiones, bastante mejor…

Porque las personas que tienen autismo (el autismo no define a la persona, no se es autista, se tiene autismo y se es persona) son personas “con las que y de las que” podemos aprender mucho: como que para ser feliz se necesita muy poco, que no todos somos iguales y que hay que aceptar las diferencias, y entender que un simple grano de arena para una persona puede ser una gran piedra para otra…tenga o no tenga autismo.

Precisamente ayer tocó nuevamente sensibilizar sobre el autismo. Esta vez a las tres clases de 6º de primaria del CEIP Ortega y Gasset que, nuevamente pues ya lo hicieron el pasado curso escolar, han decidido apoyar esta causa solidaria.

Para ello contamos con la colaboración de Maite de Federación Autismo Madrid “con la que y de la que” aprendo tanto en cada una de las visitas de sensibilización, sobre todo de la IMPORTANCIA de SER DIFERENTE.

Lo que aparentemente podría parecer que empobrece las relaciones al originar discusiones o crisis entre las personas, con el tiempo nos damos cuenta de que son precisamente esas diferenias las que no solo enriquecen las relaciones entre las personas,

si no que también nos aportan riqueza a cada uno al potenciar el crecimiento personal acercándonos cada día, un poquito más, a la “mejor versión de nosotros mismos”.

Como ya escribí hace un par de años:

Sin esas diferencias…

¿Cómo íbamos a poner en práctica la paciencia si nada nos produjera molestia?

¿Cómo practicar la compasión si nada ni nadie nos enojara?

¿Cómo íbamos a aprender a ser valientes si no temiésemos a nada?

¿Cómo íbamos a poner en práctica la aceptación de los demás si controlásemos todos los aspectos de sus vidas?

Sentir diferente,

pensar diferente y

actuar diferente

es cosa de valientes

si tenemos siempre en mente

que tu libertad termina

donde empieza…

¡la del que tienes enfrente!

Y hasta aquí nuestro viaje por 14 centros educativos a lo largo de este primer trimestre escolar. Como siempre, ha sido una experiencia muy enriquecedora en lo profesional y en lo personal pues, cuando tu trabajo es tu pasión, lo uno va siempre de la mano de lo otro.

Aprovecho para desearos unas Felices Fiestas y que el 2020 llegue bien cargadito de amor, empatía y resiliencia para todos.

SILENCIO, SE ESTÁ “RODANDO” LA VIDA

INCLUIR es tan necesario en la vida que existen asociaciones como APAIPA que se lo ponen como objetivo. APAIPA nació en el año 2004 de la necesidad de INCLUIR (que no integrar) a chavales con discapacidad motórica dentro y fuera de los centros educativos.

Charo, Presidenta de Apaipa, me explicaba hace un año que la INCLUSIÓN e integración son términos que en muchas ocasiones se utilizan como conceptos iguales pero no son palabras sinónimas. Ella sigue luchando por sensibilizar a la sociedad. Su hijo Julio, al que hoy lleva en su corazón,  le sigue enviando “señales” para que continúe con la labor que comenzó pensando en él y en otros como él. Y una de esas “señales” me llegó las Navidades pasadas materializada en forma de un libro escrito por Charo: La magia de Julio. Un libro que me leí del tirón y que os animo a todos a haceros con él pues son de esos libros que “te cambian la mirada”.

Copio aquí parte del escrito de su contraportada:

“La vida está llena de casualidades en las cuales no creo…

La magia de Julio es un testimonio escrito desde el alma, desde la emoción de quien ha perdido a su primogénito, una persona sabia de 19 años a quien le tocó vivir una realidad diferente, alguien que nos hizo entender que todo tiene una parte positiva y que debemos seguir hacia adelante pase lo que pase. […]

Porque tener un hijo con discapacidad no es una desgracia, sino una experiencia de vida que nos hace entender y empatizar con los demás, porque nos hace apreciar lo fácil y maravillosa que puede llegar a ser la vida cuando observamos el tesón de personas con distintas capacidades que, granito a granito, han conseguido su meta.

Tener a Julio fue algo especial y mágico. […]

Y precisamente para hablarnos de INCLUSIÓN esta mañana han venido, como ya lo hicieron el año pasado, tres voluntarios de APAIPA: Javi, Andrea y María al CEIP Pinar de San José. El reto era nuevamente inmenso porque se trataba de captar la atención de los más pequeños. Nada más y nada menos que cuatro clases de 5 años que están dispuestas a escribir cuentos para colaborar con ellos pero… ¿a cualquier precio? No, ellos también querían escuchar cuentos.

Con ayuda del pirata Garrapata hemos roto el hielo y el silencio a voz en grito con un: “Garrapata, Garrapata despiertaaaaaaa”, no fuera a ser que el cocodrilo se zampara el único ojo que le quedaba al pobre pirata.

Luego el equipo de voluntarios valiéndose también por unas magníficas marionetas hechas por ellos mismos, han escenificado un cuento donde un pez, un cangrejo, una tortuga y una rana “diferentes” lograban sentirse unidas por lo que les diferenciaba de sus “normales”: una aleta más pequeña, carecer de una pinza, tener la concha abollada o ancas muy cortas. Pronto se dieron cuenta de que la solución a sus problemas era normalizar LA DIFERENCIA con el resto de animales…e invitaron a todos a jugar y a divertirse con ellos.

Y así, entre cuento y cuento nos hemos ido todos contentos.

La próxima semana concluimos nuestras visitas de sensibilización. Más de media docena de visitas que, un año más,  han llenado de magia nuestros corazones como ya lo hizo Julio con la suya.

Estés donde estés Julio, esta entrada va por ti:

“Silencio, se está “rodando” la vida.”

VOLUNTARIADO: EL EGOÍSMO SANO

“No puedes obligar a alguien a comprender un mensaje que no está listo para recibir. Aun así, nunca debemos subestimar el poder de plantar una semilla.”

Isabel, de Acción Alegra, comparte esta idea y por eso esta mañana ha llegado al Colegio Balder decidida a hablarles a los alumnos de 4º de primaria y de 1º de la ESO del voluntariado.

Isabel se recuerda desde siempre haciendo cosas por los demás sintiéndose feliz. Es, a lo que yo llamo, un “egoísmo sano” pues el que ayuda se siente feliz al ayudar y el ayudado también. Es un tipo de egoísmo que solo conoce el que lo practica de corazón y al que no estaría nada mal que todos nos enganchásemos.

Por eso cuando Isabel se enteró hace años que su vecino trabajaba en una Ong que se encargaba de traer a España niños y niñas, la mayoría africanos, para operarse y de que estos niños viajaban sin sus familias…no dudó en ofrecer su tiempo libre para acercarse a los hospitales a hacerles las tardes un poquito más amenas a estos niños. Al cabo de un tiempo uno de los médicos que trataba a estos niños se dio cuenta de que estos niños pasaban más tiempo del esperado en los hospitales y se le ocurrió que, quizás, se recuperarían mejor en el seno de una familia. Isabel no lo pensó dos veces y fue la primera en ofrecerse a acoger a una niña que pasó, en solo dos días, de comer intubada a comer por sí sola y de estar triste y apagada a estar feliz y contenta.

Desde esa primera niña Isabel ha acogido a 12 niños hasta que llegó el número 13: Koffi, que marcaría un antes y un después en sus vidas…

Recupero aquí la entrada del blog que escribí hace un año y que tanto me enganchó cuando la escuché de los labios de Isabel

Koffi llegó con ocho años. Los hijos de Isabel estudiaban en el Colegio Blader que no dudó en abrirle también las puertas. Lo que parecía una acogida provisional como las anteriores se fue alargando en el tiempo por problemas de salud que iban surgiéndole a Koffi. Antes de tomar la decisión de que Koffi regresara a su país natal, Isabel decidió viajar hasta allí para allanarle el camino de vuelta y dejarle preparados ciertos anclajes como referencia. En ese viaje Isabel tomó conciencia de que enviar a Koffi de regreso a su país, con el cuadro médico que presentaba y los escasos medios que allí existían, era condenarle a una muerte segura. Su estancia allí también le hizo tomar conciencia de las necesidades de los niños y niñas africanos. Niños que no estaban escolarizados por falta de escuelas cercanas, porque las familias los necesitaban para trabajar en el campo y los que se podían permitir el lujo de asistir a la escuela tenían que caminar veinte o treinta kilómetros diarios debido a las grandes distancias.

Isabel regresó a España con dos objetivos claros: Koffi se quedaría con su familia en España y además pondría en marcha una iniciativa para construir una escuela que no fuera de paja y madera, más o menos céntrica, para las familias de los alrededores.

El primer objetivo, al depender de ella y de su familia, lo logró fácilmente pero el segundo…ése ya no dependía tan solo de ella. Se reunió con algunos amigos y pidió ayuda a familiares. Todo reducido a círculos muy pequeños… porque así es como comienzan los grandes proyectos. Isabel habló de su proyecto en el Colegio Balder y decidieron hacer una carreta solidaria para recaudar fondos. Con el tiempo, muchas ganas, muchos otros pequeños círculos que llegaban a otros círculos y mucha, mucha, mucha ilusión logró su segundo objetivo. La escuela ya no era un sueño, era una realidad.

Acción Alegra continua activa. Sus miembros, todos voluntarios, dedican gran parte de su tiempo libre a continuar creyendo que se puede ayudar desde aquí a los niños que están allí.

Con el proyecto de CEN con C sumarán otro poquito más para seguir sosteniendo los proyectos que tienen en marcha: una casa de acogida, becas para la escolarización, reconstrucción de escuelas y el mantenimiento de un dispensario.

Isabel, un año más, ha animado a todos los profes allí presentes a viajar en agosto, que además de estar de vacaciones es el mejor mes “climatológicamente” hablando para visitar el continente africano. Y por qué no…quizás alguno de nuestros escritores solidarios acaben practicando el VOLUNTARIADO en algún momento de sus vidas…

Isabel, de momento, ha plantado las semillas para que eso ocurra…

NUESTRA VERDADERA ESENCIA ES…

La ESENCIA de cada uno de nosotros vendría a ser nuestra naturaleza innata, ese aspecto de nuestro ser que transciende nuestra personalidad, en definitiva, nuestro verdadero rostro.

Y la esencia de CEN con C, como les contaba esta mañana a los alumnos de 1º y 2º de primaria del Colegio San José Moreno Nieto que colaboran con Makua, es de la ayudar a los demás.

En esta ocasión, “los demás” son niños y niñas de Nampula en Mozambique que, gracias a la Ong Makua formada por un grupo de voluntarios y amigos de las Hermanas Franciscanas de la Purísima (Murcia), pueden asistir a la Escuela Infantil “Paula de Jesús” siendo un modelo de referencia para otras escuelas.

Alberto ha sido el encargado de contarles a los jóvenes escritores solidarios para qué iban a servir “las moneditas” recogidas por la venta de sus libros solidarios.

No ha desaprovechado la ocasión para agradecerles a nuestros escritores sus ganas de querer ayudar a otros niños con su esfuerzo pues él, como voluntario y sobre todo después de haber viajado hasta allí en varias ocasiones, sabe que cada pequeño gesto cuenta. Pero lo que más cuenta, como ya me han confesado varios de los voluntarios que he ido conociendo a lo largo de toda esta década y que han tenido la oportunidad de viajar a países subdesarrollados, es “todo lo que traes en la maleta” cuando regresas. Porque uno va siempre a esos lugares pensando en lo mucho que va a poder aportar, con ánimo de ayudar “a los que lo necesitan” y de dar a manos llenas. Y a su regreso uno descubre lo mucho que le han aportado sus gentes, que realmente han sido ellos los que le han brindado su ayuda porque “el necesitado” era uno mismo y que más que dar a manos llenas, ha recibido a corazón abierto.

Una vez más la experiencia de vivir CEN con C me confirma que AYUDAR A LOS DEMÁS es AYUDARSE A UNO MISMO.

¿LE PUEDO DAR UN ABRAZO?

Ésta ha sido una de las preguntas que un alumno de 4º de primaria del Colegio Zola ha realizado cuando una docena de miembros de la Fundación Apascovi ha finalizado su obra de teatro debutando hoy, especialmente, para nuestros escritores solidarios.

Ha sido una obra muy divertida en la que tres soldados de guerra eran visitados “un domingo cualquiera” por sus padres y hermanas para hacerles compañía y entretenerles un poco. Los soldados, la verdad, tenían serias dudas sobre por qué estaban allí…Vamos, que por no tener claro no sabían hacia dónde tirar las bombas, si hacia adelante o hacia atrás; disparaban sin mirar no teniendo demasiado claro a cuántos habían matado y, por si acaso, rezaban un padrenuestro por el que se pudieran llevar por delante.

Los padres han resultado ser “de armas tomar”. La madre les ha dejado muy claro lo de “nada de fusiles en la mesa” (igualito que una servidora pero cambiando fusiles por móviles) y que había que lavarse las manos antes de comer las viandas que les habían traído; por su parte el padre ha sido el único que no se ha achantado ante un bombardeo con un “bombitas a mí…”.

Tras el bombardeo ha aparecido el equipo de asistencia sanitaria que se ha ido totalmente frustrado y ofuscado al comprobar que allí no había ni muertos ni heridos y, como no podía ser de otro modo, el final ha resultado de lo más surrealista. Nuestros soldados y los prisioneros de guerra (que han aparecido a mitad de obra) han acabado intercambiándose propuestas para no seguir aburriéndose en una guerra que, estaba claro, “no iba con ellos”.

El mérito de estos actores y actrices es que les ha llevado 4 meses de preparación y que hoy, se han lazando a la piscina en el salón de actos del Colegio Zola con un doble pase y un público de lo más exigente y crítico: el primero para las cinco clases de 4 de primaria y el segundo, eso sí, ya con más “tablas” para otras cinco clases de 6º.

Las preguntas no se han hecho esperar:

¿Cómo os llamáis?

¿Cuántos años tenéis?

¿Sois todos  familia?

Y las respuestas han ido llegando…Cada uno ha dicho su nombre de pila y su edad oscilando entre los 35 la más joven y los 60 años el más veterano que ha recibido una fuerte ovación. Y a la pregunta de si eran familia, han respondido rápidamente que no, pero “como si lo fueran”.

Todos los alumnos desde el primero hasta el último han sabido respetar “los silencios” que se producían fruto de los nervios hasta la llegada de la voz de la apuntadora que también ha sabido darles sus tiempos.

Uno de los actores ha querido compartir con los chicos las tres claves para estar tranquilo antes de un estreno: dormir bien, estar relajado (¡respirar hondo! le apuntaba su compañero) y repasar bien el guion. Este mismo actor, ya cuando estaba a punto de irme, se me ha acercado para ofrecerse a escribir también él su propio cuento y se ha ido de lo más contento cuando le hemos dicho que se pusiera a ello y que estaríamos encantados de valorar su propuesta.

Lo cierto es que es la diversidad nos llena el corazón de dicha, la diferencia nos engrandece y nos enriquece y la inclusión se hace tan necesaria como el aire que respiramos…

41 años lleva Apascovi trabajando para que ningún niño se quede sin atención temprana, para que los niños que lo necesiten puedan ir a colegios adaptados a sus necesidades y que al alcanzar la mayoría de edad puedan aprender un oficio y vivir en pisos compartidos con total dignidad. Una aventura que comenzó con 4 familias en Collado Villalba con 4 niños y que hoy ya cuenta con 250.

Nuestro deseo es que estas diez aulas del Colegio Zola le echen el suficiente “cuento” a sus libros solidarios como para que a ninguna familia le suponga una “guerra” o un conflicto el que su hijo reciba la atención que necesita.