CUANDO “LO NORMAL” DEBERÍA DE SER LA EXCEPCIÓN

“Lo normal” es que nos cueste comprender a los que no sienten, piensan y actúan como nosotros creemos que deberían hacerlo. Eso es “lo normal”. Luego “lo normal” es ser, en general, poco empáticos en nuestro día a día y lo evidenciamos cuando verificamos que la conducta de nuestro cónyuge, de nuestros hijos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros amigos y de cualquiera que no sienta, piense y actúe como nosotros creemos que debería hacerlo…nos perturba.

Si la “conducta normal” de personas sin trastornos neurobiológicos del desarrollo resulta ser, “normalmente” tan como empática… ¿cómo cabría esperar que fuera la de personas que sí tienen este tipo de trastornos? Pues sorprendentemente para algunos, en ocasiones, bastante mejor…

Porque las personas que tienen autismo (el autismo no define a la persona, no se es autista, se tiene autismo y se es persona) son personas “con las que y de las que” podemos aprender mucho: como que para ser feliz se necesita muy poco, que no todos somos iguales y que hay que aceptar las diferencias, y entender que un simple grano de arena para una persona puede ser una gran piedra para otra…tenga o no tenga autismo.

Precisamente ayer tocó nuevamente sensibilizar sobre el autismo. Esta vez a las tres clases de 6º de primaria del CEIP Ortega y Gasset que, nuevamente pues ya lo hicieron el pasado curso escolar, han decidido apoyar esta causa solidaria.

Para ello contamos con la colaboración de Maite de Federación Autismo Madrid “con la que y de la que” aprendo tanto en cada una de las visitas de sensibilización, sobre todo de la IMPORTANCIA de SER DIFERENTE.

Lo que aparentemente podría parecer que empobrece las relaciones al originar discusiones o crisis entre las personas, con el tiempo nos damos cuenta de que son precisamente esas diferenias las que no solo enriquecen las relaciones entre las personas,

si no que también nos aportan riqueza a cada uno al potenciar el crecimiento personal acercándonos cada día, un poquito más, a la “mejor versión de nosotros mismos”.

Como ya escribí hace un par de años:

Sin esas diferencias…

¿Cómo íbamos a poner en práctica la paciencia si nada nos produjera molestia?

¿Cómo practicar la compasión si nada ni nadie nos enojara?

¿Cómo íbamos a aprender a ser valientes si no temiésemos a nada?

¿Cómo íbamos a poner en práctica la aceptación de los demás si controlásemos todos los aspectos de sus vidas?

Sentir diferente,

pensar diferente y

actuar diferente

es cosa de valientes

si tenemos siempre en mente

que tu libertad termina

donde empieza…

¡la del que tienes enfrente!

Y hasta aquí nuestro viaje por 14 centros educativos a lo largo de este primer trimestre escolar. Como siempre, ha sido una experiencia muy enriquecedora en lo profesional y en lo personal pues, cuando tu trabajo es tu pasión, lo uno va siempre de la mano de lo otro.

Aprovecho para desearos unas Felices Fiestas y que el 2020 llegue bien cargadito de amor, empatía y resiliencia para todos.

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One thought on “CUANDO “LO NORMAL” DEBERÍA DE SER LA EXCEPCIÓN

  1. En definitiva, los anormales, los diferentes, los otros, somos nosotros.
    Tanto deberíamos aprender de los que, equivocadamente, llamamos, “deficientes”.
    Felices Navidades, y año nuevo, dentro de un orden….

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