EL PODER DE LAS PALABRAS Y DEL COLOR DORADO

Ya desde pequeña, cuando devoraba un libro tras otro, era fan de las palabras para transmitir y despertar emociones y sentimientos. Creo en su fuerza, su valor y su magia por mucho que digan que una imagen vale más que mil palabras…

Especialmente me maravillan las que llevan una historia escrita en sí mismas. Las hay en todos los idiomas y colores pero mis preferidas son las japonesas y hoy, que escribo sobre Laura, me llega, como caída del cielo, la palabra Gaman (我慢) escrita en color dorado que es el color del cáncer infantil.

Gaman significa resistir, seguir luchando a pesar de que todo indique que deberías rendirte y abandonar todo esfuerzo. Pero no lo haces; sigues luchando.

Eso es Gaman y eso, en esencia, es Laura.

Laura resistió la enfermedad de su hija Vicky pintándose una sonrisa en la cara todas las mañanas. Jugó al escondite con su hija de dos años en una habitación de hospital un día sí y otro también. Disfrutándolo. Valorándolo. Engullía, junto con otra madre-compañera-de-hospital, las revistas del corazón para tratar de  burlar lo dramático de su situación. Y aunque todo indicaba “que debía rendirse y abandonar todo esfuerzo”, no lo hizo. No porque “no le quedara otra que estar ahí y darlo todo” como me dijo Marta Brule, madre de Guille afectado de un cáncer-muy-muy-muy-complicado-de-contar y “CAUSAlmente” amiga de Laura, el día que quedé con ella para que me firmara mi ejemplar de su libro Piedras en los bolsillos. Porque como a Marta, a Laura también le quedaba otra.

A ambas les quedaban muchas otras alternativas, muchas otras actitudes,  muchas otras reacciones y acciones que tomar. Y las dos eligieron libremente, pudiendo haber elegido otras muchas, la de “pelearle al de Arriba” cada segundo de la vida de sus hijos Guille y Vicky.

Recojo las palabras que en su día escribí sobre Marta haciéndolas extensivas hoy a Laura y a todas las madres coraje (Meri-mamá-de-Lucía , Ana os pienso en este instante) que cada día tienen la opción de elegir y:

  • Eligen, pudiendo elegir rendirse, luchar.
  • Eligen, pudiendo elegir bajar los brazos, levantar el puño a lo Escarlata O´hara.
  • Eligen, pudiendo sumirse en la tristeza, ofrecerle a sus hij@s la mejor de sus sonrisas.
  • Eligen, pudiendo creer que es imposible, hacerlo posible.
  • Eligen, pudiendo soltar el otro lado de la cuerda, sostenerla y agarrarla fuerte.
  • Eligen, pudiendo elegir estar solas en su lucha, creer en la fuerza de los demás.
  • Eligen, pudiendo elegir confiar solamente en sus pequeños círculos de familiares y amigos, confiar en agrandar el círculo hasta el infinito y más allá.
  • Eligen, pudiendo sacar la peor versión de ellas mismas, convertirse en sus mejores versiones.
  • Eligen, pudiendo asumir una temprana derrota, una lejana VICTORIA.
  • Eligen, pudiendo darle la bienvenida a la muerte, mirarla de frente para luego darle la espalda y transformarla en un libro o en UN SUEÑO.

Y de estas dos últimas elecciones Laura eligió, pudiendo haber elegido no crear la Fundación El SUEÑO de VICKY por miedo a que le pudiera llevar a abrir de nuevo heridas cerradas y al sufrimiento, fundarla para compartir su experiencia vital con el único fin de transmitir al mundo el mensaje de que:

MIENTRAS HAY VIDA, HAY ESPERANZA

UNA ESPERANZA VESTIDA DE INVESTIGACIÓN

POR VICKY Y POR TODOS

PORQUE TODOS SOMOS VICKY

Por eso ayer, tanto Laura como yo, pudimos disfrutar de casi un centenar y medio de “pequeñas Vickys” en forma de niñ@s de siete clases de 5 años del Colegio Malvar en Arganda del Rey que este curso participan en el proyecto CEN con C.

Esta vez el Pirata Garrapata y el Cocodrilo Danilo no estuvieron solos…

La pequeña Vicky viajó hasta allí metida en una maleta de mimbre junto con su madre. Los niños pudieron verla y sentirla en doble formato: primero en formato figurita para acabar transformándose en formato  estrella luminosa, la que más brilla en el cielo ¡cómo no!

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Laura les supo explicar muy bien lo que es el cáncer hablándoles de células buenas y células malas. Les recordó la importancia de ponerse crema para proteger la piel, comer alimentos saludables para aumentar el número de células buenas, hacer deporte para fortalecerlas y no fumar para no destruirlas.

Las ocurrencias no tardaron en escucharse:

”Pues yo a mi abuelo le voy a esconder el vino y el tabaco”.

Y la verdad, según el tono y la seguridad con que lo dijo una rubita muy decidida, sé de un abuelo que se lo va a pasar en grande jugando a la búsqueda del tesoro con su nieta 🙂

No podría terminar esta crónica sobre el día de ayer sin mencionar otra palabra, esta vez no japonesa, que también engloba una historia: MACAEL.

MACAEL significa generosidad a manos llenas.

Marisol, Elena, Loli, Anabel, Cristina (la tata que como Vicky hoy es una estrella más) y Alberto son hermanos y residentes en Arganda del Rey en el mismo recinto familiar. Juntos como una piña pero no revueltos. Cuando la palabra “cáncer” llegó a su familia de manos de Jose, el marido de Anabel, se hicieron más piña si cabe. Mientras Jose se encargaba de matar “células malas” de su cuerpo, su hija Mara junto con sus primas Candela y Elena y sus tías mataban parte de su tiempo haciendo manualidades. Hicieron tantas que decidieron darle salida y su gran generosidad les llevó a organizar en su reciento familiar un mercadillo al que llamaron MACAEL (de MAra, CAndela y ELena). Todo lo recaudado lo donaron a la Fundación Aladina. Disfrutaron tanto, salió todo tan bien que eligieron repetir y volver a repetir hasta que, “como estaba escrito en las estrellas”, Laura llegó a sus vidas y con ella destinar la última recaudación a El sueño de Vicky.

Y ya para acabar la última conexión (o primera según se mire porque todo es relativo en esta vida).

Lorena, profesora de infantil del Colegio Malvar, supo de la existencia de El sueño de Vicky gracias al mercadillo MACAEL. Por eso, cuando apareció la combinación (cáncer + infantil + investigación) en su búsqueda, junto a sus compañeras de ciclo, por encontrar una causa solidaria con la que colaborar con los Cuentos Escritos por los Niños de 3º de infantil, eligió proponerles  la Fundación El sueño de Vicky.

Y así es como conocí a Laura

Podría seguir escribiendo sobre las múltiples CAUSAlidades, conexiones, sincronicidades y pequeños milagros que CEN con C me sigue regalando sin pedirlo y sin buscarlo…

Si El sueño de Vicky en esta experiencia terrenal fue el de regalar vida a niñ@s como ella, doy fe de que ya se ha cumplido con creces; pero es un sueño, tan, tan, tan bonito y tan, tan, tan necesario que merece la pena seguir soñando…

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4 thoughts on “EL PODER DE LAS PALABRAS Y DEL COLOR DORADO

  1. Palabras…¡qué cuidado hay que tener con las palabras!
    Pueden ser el arma arrojadiza que destroza sin remedio o pueden ser semilla que, como aquella de la Biblia, cae en buena tierra y germina.
    Tus palabras,todas, siempre, han sido de estas últimas.
    Llenas de belleza, de esperanza, dadoras de felicidad.
    Sigue sembrando María Jesús, recogerás en su momento una maravillosa cosecha.
    Gracias

    • Gracias Pedro por las tuyas. Incondicionales y alentadoras siempre, adicitivas también por lo que “saltan las alarmas” el día que tardan un poquito más en llegar…
      Cuidate que, la cosecha llegará un año más y, ahí te quiero ver 🙂

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