TE VAS A ROMPER LOS ZAPATOS PERO VAS A CRECER EN LA MARCHA

Te vas a romper los zapatos (nosotras las zapatillas) pero vas a crecer en la marcha (*)

Por eso, mi mejor homenaje hoy en la Carrera de la Mujer ha sido “romper mis zapatillas” corriendo a 4’:24’’min/km:

  • dos semanas después de haber corrido la maratón de Madrid

  • con las piernas todavía en proceso de recuperación

  • sin dolor pero desentrenada en velocidad al haber puesto el foco en el fondo

  • y sobre todo con las mismas ganas e ilusión de siempre

Porque dar lo mejor de mí es mi particular forma de rendir homenaje a todas las mujeres que transitan el camino del cáncer y a las que, sin estar ya en el camino, siguen estando en nuestro corazones.

Por eso, al enfilar esta mañana la calle Princesa cuesta arriba, costándome un mundo el no bajar el ritmo mientras sentía cómo el corazón se me salía por la boca; he encontrado la fuerza en la voluntad de todas ellas de querer seguir, seguir, seguir y SIEMPRE seguir.

Seguir incluso con pasos hacia atrás unas veces, con caídas, con rabia, con miedo, con dudas, con coraje, con valentía, con agradecimiento, con ilusión pero seguir, seguir, seguir y SIEMPRE seguir con GANAS DE VIVIR.

Porque de esto va la vida para todos: de encontrarle un sentido a esto del VIVIR.

En mi caso me siento afortunada por estar rodeada de personas que sacan de mí mi mejor y peor versión siendo espejos de mí misma, brindándome en mi día a día oportunidades para poder seguir creciendo en la marcha rompiéndome los zapatos.

Gracias, gracias, gracias

(*) Pablo Neruda en su poema Amor del soldado

Encuentros CAUSAles antes de la salida que son energía extra de la “güena” 😉

“NI DE COÑA PIENSO CORRER UNA MARATÓN”

Si hoy puedo celebrar el Día de la madre como madre es gracias a mis hijos y como, de momento, no existe el Día de los hijos y ellos también se lo merecen por ayudarnos a superarnos día a día; esta crónica sobre cómo me metí en el berenjenal de correr mi primera maratón va ellos.

Porque sin ellos no hubiera sido posible.

Hace un par de años, tras finalizar la media de Madrid, dije:

“Ni de coña pienso correr una maratón” 

Dos años después aquí estoy. Relatando mi experiencia como mujer maratoniana, 53 años, deportista amateur, madre de tres chicos que me llevan por “este mal camino” y vegetariana.

Lo hago con la intención de lanzarla al mar de internet por si pudiera servirle como referencia a alguna mujer que, como yo, quiera vivir esta increíble aventura porque en su día, cuando busqué referencias de mujeres de mi edad que hubieran corrido los 42k de Madrid, apenas encontré. Y también, cómo no, por el simple placer de compartir experiencias con los demás.

He de decir que no lo decidí a lo loco. Fue una decisión meditada. Mi hijo pequeño se había inscrito y lo primero que le dije fue: “Estás loco, ¿qué necesidad tienes de someter tu cuerpo a semejante estrés?”. PERO, y ahí viene ese pero que marcó el antes y el después añadí: ”De todas formas solo es cuestión de entrenar, si me pusiera a ello lo lograría”. Respuesta de mi hijo: ” Decirlo es fácil, demuestra que puedes”. Y no, no me piqué, no fue un calentón pero sí me sirvió para cuestionarme lo que tantas veces les he dicho a mis hijos: “Hablar es muy fácil pero demostrar que se puede ya es otro cantar”.

Así que me inscribí.

Con vértigo, con miedo, con ilusión, con respeto pero sobre todo sabiendo que no iba a pagar cualquier precio por conseguir mi reto. Que no tenía nada que demostrar a nadie, ni siquiera a mí misma porque mi salud vale más que una medalla o un reto conseguido.

Con mi pensamiento de “Si veo que la carga del entrenamiento es demasiado lo puedo dejar en cualquier momento” planifiqué 16 semanas de entrenamiento que la novia de mi hijo mayor, si bien no me aconsejó ni entrenar ni correr esta maratón por las posibilidades de lesión que podía suponer, no dudó en supervisar con su conocimiento y experiencia sobre el mundo del running.

El día 1 de enero comencé la cuenta atrás tras haber hecho un tiempo increíble (porque bajé mi tiempo del año anterior casi en 5 minutos) en la San Silvestre Vallecana de 44:36. Esa hazaña me dio un chute de autoconfianza brutal para comenzar.

Cuando solo llevaba 9 días entrenando, el sábado 10 de enero me abrí la cabeza patinando sobre hielo cuando una chica se cayó sobre mí y caí de espaldas en la pista de hielo. Cuatro puntos en la cabeza. “Bueno – pensé (ingenua de mí) – las piernas las tengo intactas así que el martes retomo mi entrenamiento”. No lo retomé el martes porque tenía todo el cuerpo dolorido del fuerte impacto pero sí salí el jueves tras cuatro días de no running aunque sí de walking y algo de movilidad.

Ese mismo mes me cogí un fuerte trancazo con un par de días de fiebre que combatí con paracetamol y ajustando mis salidas de running a mi estado físico pero no me frenó. Tampoco me frenó el frío ni la lluvia, ni las pocas ganas con las que a veces salía a correr. Combinaba un día de carrera fácil, otro de cuestas y series rápidas y otro de tiradas largas con dos día de fuerza y otro de yoga y movilidad.

Y llegaron las tiradas largas: 20, 22, 24, 26 y 30k buscando recorridos con muchas cuestas en la Casa de Campo preparándome para el maratón rompepiernas de Madrid, uno de los más exigentes de España donde llegar a meta y finalizarlo ya es toda una proeza.

Y…a 3 semanas de la maratón, cuando ya me tocaba disminuir la carga de kilometraje tuve una lesión por sobrecarga en el tibial anterior de la pierna derecha que me obligó a parar por completo si quería correr la maratón. Fue una prueba de fuego para mí porque lo que peor llevo es no poder cumplir con lo que me he propuesto. Pero sabía que no tenía otra opción. Mi marido, deportista por naturaleza, fue un gran apoyo para mí: “Ya verás, si haces lo que debes tienes tiempo de sobra para recuperarte y vas a llegar incluso mejor porque le vas a dar tiempo al cuerpo para recuperarse de verdad”. Así que le hice caso: dejé de correr, me daba masajes para drenar los músculos que tiraban del tibial, me ponía hielo y hacía ejercicios de fortalecimiento cuando el dolor comenzó a remitir.

Solo quería estar bien para poder correr sin provocarme una lesión mayor.

Y llegué sin dolor. La semana del maratón hice un par de test en la pista de atletismo de 15 minutos solo para probar cómo respondía el tibial y me sentí feliz. ¡Me había visto fuera de la carrera y al verme dentro de nuevo no podía estar más agradecida a la vida!

La lesión me cambió la perspectiva del maratón. Solo quería disfrutar del momento y olvidarme de los tiempo y los ritmos. Llegar a meta sin lesionarme y disfrutando de poder estar era mi único objetivo.

Llegó el día de la carrera con más ilusión que nervios y llena de agradecimiento. Durante toda esa semana me había hidratado bien a base de agua, limón, sal, bicarbonato, cúrcuma y jengibre y los dos últimos días me cargué de hidratos de carbono con pasta blanca, patata cocida, huevos escalfados, plátanos maduros, dátiles y tostadas de pan blanco con aceite, miel y queso fresco. ¡Sentía que tenía los depósitos de energía a tope!

Salí con mi hijo a un ritmo muy cómodo, íbamos incluso frenándonos porque sabíamos que lo duro estaba por llegar. A los 4km mi hijo tuvo que parar y yo seguí porque era lo que habíamos acordado: ninguno iba a condicionar la experiencia del otro. El aire era todavía fresquito, los edificios altos nos daban sombra, las calles estaban a rebosar de gente animando, chocaba manos de niños y disfrutaba de cada paso sin dolor.

Mi avituallamiento personal eran 8 dátiles grandes de rama rellenos de escamas de sal como alternativa a los geles que, ni había entrenado con ellos ni había querido hacerlo porque soy partidaria de, si puedo evitarlo, no incluir alimentos artificiales en el templo de mi cuerpo. Es posible que me equivoque pero es mi decisión. Lógicamente también el agua y los plátanos en los puntos de avituallamiento estaban dentro de mi planificación.

Y llegué a la Puerta del Sol. Ése para mí fue uno de los momentos más emotivos de la carrera. Donde se separan los caminos de los 21 y 42k. Donde hacía dos años había estado también ahí corriendo la media y pensando que nunca me vería corriendo la maratón. Y ahí estaba. Sin dolor, disfrutando.

Pero, y el que diga lo contrario miente, cuando superas la barrera de los 21, 22, 23 k, a todo corredor, por mucho que le guste correr “le sobran el resto de kilómetros”. Y a mí también, obvio. A partir de ahí el cuerpo empieza a resentirse y, en mi caso con una variz en la pierna izquierda, sabía que el dolor iba a llegar en algún momento porque ya había aparecido en las tiradas más largas. Dolor soportable pero dolor. Desde el kilómetro 23 ya camino de la Casa de Campo la pierna izquierda me gritaba en cada una de mis zancadas que parase. No le hice caso porque sabía que no era una lesión como cuando el tibial.

A la altura de Príncipe Pío me llevé una grata sorpresa: mi hijo mayor se había colado en la carrera y corrió conmigo un tramo. Eso fue otra chute de adrenalina para el cuerpo aunque fuera jodida. Después decidió ir a buscar a mi hijo menor que iba por detrás de mí y lograron darme alcance. Durante un tramo fui escoltada por ambos hasta que ellos comenzaron a tirar un poco más y yo no quise forzar el ritmo más de lo necesario debido al dolor que persistía.

Ya casi saliendo de la Casa de Campo donde tienes que enfilar una cuesta que te “cuesta la vida” donde el calor, el cansancio y la fatiga ya han hecho mella lo suficiente como para querer que ese sufrimiento acabe; vi a mi marido animándome y, de nuevo, volví a recuperar parte de mi energía.

Recuerdo también, en el puente que cruza Madrid Río, chocar la mano a una mujer joven sentada en silla de ruedas. Todavía quedaban kilómetros pero la meta estaba ya relativamente cerca. Y pensé que quizás esa mujer hubiera querido estar en mi lugar y no podía. De modo que corrí por ella. Por ella y por todos los que hubieran querido estar y no pudieron. Cada punzada de dolor la ofrecía por todas aquellas personas que, sin elegirlo como yo, convivían con el dolor a diario. Y es ahí donde la mente gana al cuerpo, porque haces de tripas corazón y te sientes una privilegiada por estar ahí, sufriendo, dolorida pero decidiendo estar. Había superado la barrera de los 30 sin muro o, como dicen los expertos, sin que el “tío del mazo” hubiera hecho acto de presencia.

Los últimos kilómetros que, se supone, son los peores porque son cuesta arriba no me resultaron tan horribles porque, de alguna forma, los tenía asumidos. Cuando asumes que vas a transitar un camino lo recorres de manera diferente. Los acepté sin más y, a pocos metros de la meta cuando ya había visto a mucha gente caminar incluso antes de entrar en la Casa de Campo, a un par de jóvenes tumbados en el suelo siendo asistidos, escuchar el sonido de ambulancias saliendo al rescate de personas con golpes de calor o agotamiento…reuní las pocas fuerzas que me quedaban y aceleré el ritmo dando todo lo que me quedaba y lanzando un beso al cielo justo al cruzar la meta para los que, sin estar, siguen estando.

Admito que ya en la Casa de Campo pensé que iba a poner el tik verde en mi lista de objetivos cumplidos y que “ni loca iba a verme en otra como ésta”. Mi hijo pequeño al verme llegar tres minutos después que él me dijo: “Eres un crack mamá, no sé cómo has podido seguir tú sola, sin apoyo moral”. Él había corrido con su hermano casi hasta el final: le acercaba agua, iba a buscarle geles y sobre todo, le animaba a seguir. Yo no tuve ese apoyo extra pero tuve mi propio discurso, me tuve a mí y eso hizo que, concluir la maratón en 4 horas 26 minutos, fuera si cabe, mucho más satisfactorio.

Hoy, con ampollas en los dedos de los pies, con algo de inflamación en el músculo externo que sujeta la rodilla izquierda, escribo esta crónica para no olvidarme de esta experiencia y de que “se puede”.

Mi próxima meta es la carrera de la mujer el próximo domingo, justo dos semanas después de la maratón. Siempre ha sido una carrera con una carga más emocional que física pero nunca he dejado de querer superar mi tiempo para dar lo mejor de mí. Este año sé que va a ser distinto porque mis piernas todavía no están preparadas para una carrera de velocidad. Podría llevarme a una lesión que ni la busco ni la quiero.

Y después…Dios dirá porque yo “ya no digo ná” como decía mi abuela.

Dije que nunca correría una maratón y la he corrido.

Durante la maratón y al finalizarla dije que no repetiría.

Hoy digo que lo bueno de la vida es que todo está en continuo cambio y que somos libres de poder cambiar de opinión según el momento.

Si has llegado hasta aquí leyendo esta crónica y eres de los que no crees en los milagros de la vida, te animo a proponerte un reto (por pequeño que sea) y a poner todo de tu parte para conseguirlo disfrutando del proceso. A eso se le llama tener una experiencia autotélica (*) 😊

¡Ánimo a todos con los retos que nos dan la vida!

LOS ÁNGELES CUENTAN con confianza

A día de hoy me considero más espiritual que religiosa y para mí Los ángeles cuentan en mi vida más de lo que, a veces, quiero creer.

Del “Ángel de la guarda, dulce compañía no me dejes sola ni de noche ni de día” que rezábamos mis hermanos y yo con mi madre antes de dormir y que años más tarde recé con mis hijos durante su infancia, me queda la confianza de que nunca estamos solos y que siempre hay alguien velando por nosotros.

Confianza…

Causalmente el sábado pasado en la presentación del libro Ángeles en zapatillas Diana, la promotora de la colección Momento Woman al que pertenece dicho libro, compartió con nosotros el significado de dicha palabra:

    • Prefijo con-: Proviene del latín y significa “junto”, “todo” o “completamente”.

    • Raíz fi-: Deriva del verbo latino fidere (confiar) y del sustantivo fides (fe, lealtad o promesa).

    • Sufijo -anza: Es una terminación que indica “acción” o “cualidad”. 

Por eso hoy, cuando la Jefa de estudios del CEIP Los Ángeles felicitaba al alumnado de 4º por sus tres libros solidarios Los Ángeles cuentan y les animaba a seguir creyendo en ellos mismos, la palabra confianza se me ha venido a la mente.

Ha sido un acto precioso que ha contado con la asistencia de muchos padres y madres que no han querido perdérselo y sus agendas laborales se lo han permitido.

Un acto a la altura de lo que estos libros han supuesto para ellos:

    • con canciones de bienvenida y de despedida cantadas e interpretadas por ellos mismos,

    • con testimonios compartidos en directo de lo que ha significado este proyecto para ellos a nivel de autoestima y de satisfacción sabiendo que sus cuentos colaboran con el proyecto Abraza a Gaza,

    • con la lectura de los prólogos de los libros por sus tutores y

    • con el aplauso a las madres que con tanto amor y cariño han hecho las portadas de los libros

Así da gusta acabar una maratón de presentaciones que comenzamos el lunes 20 y que casi, casi finalizamos hoy. Nos quedan un par de libros para mediados y finales de mayo con los que pondremos la guinda a este pastel tan dulce de CEN con C.

Aquí os dejamos las fotografías de familia y la orquídea tan preciosa que nos han regalado a las madres artistas y a mí. Por mi parte considero este regalo como el primero del próximo domingo Día de la madre porque siempre digo que éstos, son para mí también “mis niñ@s” 😊

DESEOS CUMPLIDOS POR NARICES

Pues sí, esta mañana hemos visto cumplirse los deseos de much@s niñ@s y, algunos de ellos, por narices (de payasos de hospital).

Por un lado el alumnado de 6º del CEIP Antonio Hernández ha vuelto a sorprendernos Más allá del arte con un nuevo audiolibro. ¡Qué maravilla poder escuchar el cuento de cada niñ@ con su propia voz! ¡Menudo trabajazo hay detrás! ¡Qué arte y qué poderío! Y todo para poder seguir llevando a los niñ@s hospitalizad@s medicina en formato sonrisas con la magia de la barita de la Fundación Pequeño Deseo.

Pero la cosa no ha quedado ahí pues dos alumnos de sexto, Alma y Nuno, decidieron escribir su propio libro y hoy han visto su deseo cumplido. Ambos nos contaban “lo duro” que ha sido, sobre todo en los “momentos de bloqueo”. Pero los dos tenían una clara motivación: ver su propio libro publicado para poder salvar vidas. Puertas de aventura y Aventura en la antigua Grecia son sus respectivos títulos.

Y más tarde y en este caso sí, “por narices” hemos acabado la mañana en el colegio Bernadette con la artillería más enérgica del colegio: l@s alumn@s de 5 años que con su libro Pequeñas grandes personas nos han contado cómo son para que nunca, nunca, nunca falte un Payaso de Hospital en la habitación de un peque gracias a Saniclown.

Aquí os dejamos algunos momentos inolvidables y un vídeo de Alma y Nuno sobre su experiencia como autores solitarios y…solidarios 😊


VEnCE: la familia que el cáncer te regala

No les gusta que les llamen valientes pero lo son.

Dicen que “no les quedaba otra que echarle cojones a la vida” y “tirar palante”.

Pero no es así.

Siempre nos queda otra. Y no otra. Nos quedan miles de alternativas, actitudes y acciones que tomar. Y uno elige libremente cuál.

De modo que esta mañana en la presentación del libro Ángeles en zapatillas escrito por 22 mujeres valientes (porque sí, ¡lo sois!) en el que cuentan sus tejemanejes con el cáncer y cómo el deporte les ha ayudado a superarlo, a mí sí que no me ha quedado otra que devolverles el mérito que se quitan con su humilde mantra “no queda otra”. Porque ellas:

    • Eligieron, pudiendo haber elegido bajar los brazos, levantar el puño a lo Escarlata O´hara.

    • Eligieron, pudiendo haber soltado el otro lado de la cuerda, sostenerla y agarrarla fuerte.

    • Eligieron, pudiendo haber elegido estar solas en esta lucha, creer en la fuerza del grupo.

Y con esa cuerda que sostienen y agarran en sus entrenamientos junto con ruedas de camión, sentadillas, mancuernas, entrenadoras a lo teniente O´Neil  y la fuerza del grupo VEnCE que es la familia que el cáncer les ha regalado; hoy pueden seguir celebrando la vida. Y nosotros con ellas.

Ángeles en zapatillas es el noveno libro presentado de la colección Momento Woman cuya semilla surgió de una idea loca de Diana Galán, una profe, entrenadora, jugadora de fútbol y mejor persona que no deja nunca de sorprenderme.

El grupo VEnCE surgió de una charla entre la Dra.Itziar Pagola y la Dra. Ana Ruiz donde se fueron sumando eslabones como Francisco Hidalgo, entrenador de VEnCE, convirtiéndose a día de hoy en una cadena necesaria para muchas personas.

Agradecer a la Universidad Europea y a su Fundación el apoyo que brindan al grupo y su colaboración en la presentación de este libro tan especial. Gracias también a Asun, nuestra maestra de ceremonias por esa fantástica mesa que, a pesar de ser rectangular, ha salido redonda y que tan buenos momentos nos ha hecho pasar a todos los allí presentes.

Y si la cosa va de retos frente a la vida, después de lo vivido ya no me cabe la menor duda de que mañana correré mi primera maratón como los Ángeles… en zapatillas (of course😉)

EL EFECTO MARIPOSA EN FORMATO BIZCOCHO COMPARTIDO

A lo largo de los 15 años que llevo realizando visitas de sensibilización a centros escolares he compartido muchas cosas con infinidad de personas pero esta mañana ha sido la primera vez que una futura escritora solidaria, Anabella, ha compartido conmigo su desayuno: un trozo de bizcocho casero que, más que el estómago, me ha llenado el corazón. Me lo ha ofrecido nada más llegar, antes de la charla y le he dicho, agradeciendo su gesto, que me lo diera al final de mi visita.

A falta de pantalla digital por problemas técnicos de última hora, hemos echado mano de los “ojos de la imaginación” y les he contado a las clases de 4º y 6º de primaria del Colegio Enriqueta Aymer qué es CEN con C. Más tarde con la ayuda de Sonia, directora de primaria, les hemos recordado que con pequeños gestos como escribir un cuento pueden seguir sumando a la causa solidaria de la Fundación Aymer cuya misión es dar respuesta a personas y comunidades empobrecidas en los lugares en los que la Congregación Sagrados Corazones está presente y trabaja.

Y también con pequeños gestos como el de Anabella os puedo asegurar que hoy el mundo es un poquito mejor. Le ha faltado tiempo para volver a ofrecerme su trozo de bizcocho mientras me decía sonriente que “un día iba a escribir un libro ella sola”. Y…¿por qué no? 

Hoy Anabella  ha materializado en forma de bizcocho el efecto mariposa, ése que describe el concepto de la teoría del caos explicando cómo un cambio minúsculo en las condiciones iniciales de un sistema puede generar consecuencias desproporcionadas e impredecibles a largo plazo con la metáfora de cómo el aleteo de una mariposa puede provocar un tsunami al otro lado del mundo.

Gracias Anabella

VOLVER

UN PEQUEÑO DESEO PARA UN GRAN CAMINO

15 años después, que se dice pronto, “CAUSAlmente” me he vuelto a encontrar con Cristina Cuadrado, directora de la Fundación Pequeño Deseo (FPD).

Cristina conoció a Marcos (mi primogénito) y a María (su tutora) cuando Marcos estudiaba 4º de primaria. Junto con el resto de sus compañer@s escribieron (sin sospechar todo lo que iba a llegar después) el primer libro solidario: DESEOS CUMPLIDOS.

El título englobaba: el deseo de la clase de Marcos de, gracias a su esfuerzo y trabajo, convertirse en grandes escritores; el de todos los niños de poder leer esas historias escritas en su mismo lenguaje que los mayores no siempre entienden; y por último, el deseo de Lucía de, junto a la labor que realiza la Fundación Pequeño Deseo, conocer Venecia en un momento de su enfermedad en que necesitaba un chute de energía extra.

En estos 15 años Marcos se ha licenciado en Cafyd y hoy vive ya con su chica trabajando en su pasión: ayudar a los demás mediante el deporte. También 15 años después Cristina y una servidora nos sentimos afortunadas por poder seguir trabajando en la nuestra: ayudar a los demás cumpliendo deseos, Cristina materializados en mil y una formas diferentes y yo en libros solidarios.

Este bonito reencuentro ha sido posible gracias al alumnado de sexto de primaria del CEIP Antonio Hernández que, tras una ardua labor de investigación y votación democrática, han elegido a la FPD como causa solidaria para la publicación de sus cuentos.

La visita ha sido especialmente emotiva por la energía que se ha generado en el aula contándoles a los chicos y chicas cómo nos conocimos sin sospechar ninguna de las dos lo que en ese momento se estaba gestando la semilla de CEN con C.

“¡La que se puede liar con unos simples deberes de lengua!”– les contaba a los chicos y chicas para que fueran conscientes de que todo proyecto, por grande que sea, siempre tiene un comienzo “pequeño”…por eso nos enganchó hace 15 años la Fundación Pequeño Deseo, porque en ese momento “todo era pequeño”: los escritores, el proyecto y la causa solidaria.

Hoy somos 15 años más grandes y 552 libros más publicados en 76 colegios colaborando con cerca de un centenar de ONG´s. Hoy las cifras suenan más grandes pero nuestro proyecto lo seguimos sintiendo pequeño porque lo inspira nuestro niño interior, ése que todos llevamos dentro y que nos permite seguir soñando y creyendo que siempre merece la pena intentarlo porque “el-no” está asegurado peeero… ¿y si….?”

Y fue precisamente uno de esos “¿y si…?” los que hace un par de años, en este mismo colegio, les llevó a plantearse que, además de escribir cuentos los iban a leer y grabar creando así el primer audiolibro de CEN con C. Por supuesto este año repiten experiencia y María (otra María-profe como nuestra pionera) nos contaba que ya estaban en proceso de grabación porque ¡ya tenían todos los cuentos escritos!

Seguro que la espera se les hará larga hasta que, a finales de abril, vean sus cuentos publicados pero es igualmente seguro que esa espera les habrá merecido la pena porque ellos no lo han intentado, ellos

¡YA LO HAN HECHO POSIBLE!

HA SIDO UNA LOKURA EL LIBRO,  MUCHAS GRACIAS POR TODO

Este comentario, de boca de uno de los escritores solidarios de 4º de primaria del CEIP Carlos Cano que han escrito en favor de los damnificados por la Dana colaborando con Psicólogos Sin Fronteras, ha pasado a engrosar el haber de la contabilidad emocional de CEN con C, la que no se cuantifica en euros sino en “momentos inolvidables vividos”.

Y para INOLVIDABLES los de hoy donde los escritores:

  • han enlokecido,
  • han rappeado,
  • se han convertido en “números”,
  • han disfrutado encontrando sus trabajos en páginas-no-digitales y
  • se han vuelto sordos tan absortos como estaban en su lectura.

Dicen que una imagen vale más que mil palabras y que la música es medicina para el alma y el corazón, así que…juzguen ustedes mismos y contágiense de su ALEGRÍA y EMOCIÓN.

Mañana viernes toca madrugar más de lo habitual para poner el broche de oro a la colección de libros de este curso escolar.

Nos vamos a Marbella donde vamos a seguir engrosando nuestra contabilidad emocional con 5 libros más de la colección MOMENTO WOMAN iniciada el pasado año.

¡NO OS LOS PERDÁIS!

TIRITAS PARA CORAZONES PARTÍOS POR LA DANA

Hace tres años nos llevamos “la palma” escribiendo cuentos para ayudar a los damnificados por el volcán y este año ha sido la fuerza del agua la que ha arrastrado a tres clases de 4º de primaria del CEIP Carlos Cano a escribir cuentos para colaborar con los afectados por la Dana en Valencia. Los profes me contaron que sus alumnos lo tuvieron claro desde el principio. No les costó nada empatizar con las familias que habían perdido no solo sus hogares, sino también a seres queridos y sentían que “tenían que hacer algo”.

Pronto nos dimos cuenta de que los daños materiales estaban siendo cubiertos en mayor o menor medida, pero que el daño emocional iba a llevar mucho más tiempo. Coches nuevos, mochilas nuevas, camas nuevas es algo que el dinero puede comprar pero… ¿corazones nuevos…? Ésos no es que no tengan precio, es que sencillamente no están a la venta. Por eso, la causa solidaria elegida ha sido Psicólogos sin Fronteras. Si bien esta organización no vende “corazones nuevos”, sí son capaces con sus conocimientos, mucho tesón, paciencia y mucho amor de ofrecer tiritas para, poco a poco, ir curando estos corazones partíos.

Esta mañana hemos tenido la visita de sensibilización para contarles a los niños que hace falta muuuucha ayuda para que estas familias puedan volver a tener un hogar, un lugar donde volver a empezar después de haber perdido toda una vida material y a algunos de sus seres queridos. A los voluntarios de Psicólogos sin Fronteras, al estar ahora mismo donde se les necesita, les ha sido imposible desplazarse hasta Madrid. No obstante han realizado un esfuerzo extra sacado tiempo de donde no lo tienen para mandarles a estos pequeños escritores un vídeo a modo de agradecimiento explicándoles su labor.

La parte buena de toda esta historia es que las familias damnificadas permanecen, la gran mayoría, más unidas que nunca y que gestos, acciones como las de estos peques junto a sus profes y la de tantos y tantos voluntarios que no han dudado en echar, no solo una mano sino, el alma entera, les recuerda que “no están solas en esto”.

HOY ¡ ESTAMOS DE CELEBRACIÓN!

CEN con C no tendría sentido si no existieran las donaciones a las causas solidarias con las que hemos colaborado.

Así pues, hoy 27 de mayo de 2024

¡Estamos de celebración!

Hemos repartido más de 5.000 euros entre 10 causas solidarias:

Asociación INITIATIV

Asociación Saniclown

Asociación Síndrome de Prader Willi

Asociación Best Buddies

Fundación OC

Asociación NHAI

Asociación Crecer

Asociación Debra Piel de Mariposa

Cáritas

Y la última, por circunstancias de última hora, pendiente de confirmar

Tenemos todavía alguna que otra sorpresa antes de dar por finalizado el curso escolar, así que os seguiremos contando porque ya sabéis que…

“lo nuestro es contar” 😉