LÍQUIDOS QUE FLUYEN EN HABITACIONES DE HOSPITAL Y MÁS…

Quién me iba a decir a mí que, este año, África me iba a llevar hasta Ciudad de ValenciaY es que este verano, estando de voluntariado en Kenia, conocí a Beatriz.

Beatriz, además de ser  profe de inglés, es una ENTUSIASTA de la vida. Por eso, cuando le hablé de CEN con C, me dijo que iba a meter la idea en su maleta y que, en cuanto llegara “a su cole”, iba a proponer el proyecto a sus compis. Y… ¡dicho y hecho!

A Alba, Carmen y Jorge, tutores como Beatriz de las clases de 3º de primaria del CEIP Ciudad de Valencia, también les ENTUSIASMÓ el proyecto y, hoy, hemos ido a visitarles de la mano de Líquido, un payaso de hospital de Saniclown (la causa solidaria elegida) que también traía consigo su propia maleta…

Líquido, como su nombre indica, es un payaso que fluye con la vida y así nos lo ha demostrado hoy. A ver si no, cómo vas a enfrentarte a un centenar de niños cuando lo normal es hacerlo de uno en uno… Y digo enfrentarte porque solamente aquel que ha estado completamente solo delante de un público, sabe lo duro que puede llegar a ser… Y más duro si cabe aún, cuando de un público infantil se trata… Metértelos en el bolsillo acaparando su atención parece misión imposible.

“Es que sois como muchos…mmmm… ¿podríais ser como menos…?” – preguntaba Líquido a su pequeño gran público en un intento de “hacerse con ellos”.

Peeeero para un payaso de hospital no existen imposibles. Siempre hay un plan Infalible que precisamente empieza por I: IMAGINACIÓN. ¡Qué gran palabra! Así, tirando de ella hemos logrado inventar un cuento a partir de 4 palabras: silla, coca-cola, caca y gracioso donde una niña que bebía coca-cola ve una caca debajo de una mesa, coge una silla con intención de pegar a un oso (pensando que era el dueño de la caca) y finalmente los dos se parten de risa porque el oso era muy gracioso. Fin.  

¿Fin? ¡Noooo! Para nada. Los niños no querían ni oír hablar de ello. Se lo estaban pasando en grande con Líquido y ése ha sido precisamente el mensaje que hemos querido transmitirles: el gran poder de la risa. Un poder curativo que aumenta las defensas de los niños y niñas que están en los hospitales haciéndoles olvidar por unas horas una realidad “complicada de digerir”.

Gracias Beatriz por haberte traído desde África tus ganas de CEN con C en la maleta, gracias a tus compis por secundar tu iniciativa, gracias a vuestros alumnos por convertirse en escritores solidarios y gracias Saniclow por permitir que payasos como Líquido sigan fluyendo por habitaciones de hospital.

Por nuestra parte vamos a seguir fluyendo con nuestras visitas de sensibilización y el viernes nos iremos hasta el CEIP Antonio Hernández de la mano de Carmen, una abuela que no para quieta cuando de la salud de su nieto se trata…

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