Siempre he sido de las que me ha costado “esperar”: “culillo mal asiento”, “terremoto” y “fuguilla” son algunos de los apodos cariñosos que me he ido ganando a lo largo de mi vida fruto de mi impaciencia para lo bueno y para lo menos bueno.
Si se trataba de algo bueno como, por ejemplo, dar una sorpresa a alguien, hacía de tripas corazón para no irme de la lengua. Toda yo “brincaba”, en el sentido literal de la palabra, por dentro y por fuera a la espera de que llegara el gran día; y si de lo que se trataba era de esperar algo no tan bueno…¿para qué esperar? ¡Cuanto antes pasara mejor! ¿no?
Con los años he ido ganándole terreno a la impaciencia… ¿o va a ser que no? 😉
Sólo sé que la última vez que estuve con ella “sabiendo lo que nos traíamos entre manos”, evité a toda costa mirarle a los ojos, no fuera a ser que intuyera algo. Porque para mí, la emoción y la ilusión eran tan evidentes que me daba la sensación de que las llevaba escritas en la frente…. A Dios gracias superé la prueba.
Todos hemos conseguido guardar la sorpresa hasta el final. Es más, era ella la que creía que iba a sorprendernos…
“¡Les voy a hacer a cada uno de los niños un marcapáginas personalizado con sonrisas de goma eva y a las profes y a Ishtar! ¡Además les voy a regalar unas pulseritas con un abalorio sonriente!…”
Y nosotros dejábamos que se ilusionara mientras nos ilusionábamos con ella preparándole su sorpresa. Una sorpresa que consistía en rendirle un pequeño homenaje en el libro escrito por los alumnos de 5º en favor de la Fundación Aladina.
Para empezar la contraportada:

Para continuar….
– unas palabras de agradecimiento de Emilia, nuestra querida y entrañable Jefa de Estudios,
– palabras de cariño y admiración escritas por una servidora,
– un cuento escrito por Bris (su marido) e ilustrado por los alumnos,
– dedicatorias de todos los alumnos,
– palabras cariñosas de Ishtar (Directora de la Fundación Aladina),
– dedicatorias de sus familiares directos (en una edición especial para ella).
Y para terminar un resumen de sus “frases para la posteridad” robadas de su perfil de Facebook.
¿Resultado? No soltar el clínex durante todo el tiempo que ha durado la presentación, respiraciones profundas para recuperar la voz de pequeños temblores, ojos empañados, lágrimas de emoción y abrazos…muuuuuuuchos abrazos.

Y si es cierto lo que leí hace poco que los abrazos, además de ser terapéuticos, alargan la vida; seguro que hoy la hemos alargado todos unos cuantos años más…
Tras la lectura del cuento “Un día cualquiera” que narra precisamente eso, un día cualquiera pero en la vida de un niño hospitalizado en el ala de oncología con el que hemos recordado la importancia de disfrutar de las pequeñas cosas de la vida aunque sean “madrugones” y exámenes de “mates”; y la lectura del cuento “La Reina” escrito por su marido especialmente para Sonsoles…

por fin ha llegado el momento tan esperado de la entrega de los ejemplares de regalo.
Con abrazos y besos incluidos ¡cómo no!

Y por fin, nuestro broche de oro: nuestra foto de familia.


Mañana nos vamos al Colegio Sagrado Corazón Padres Capuchinos y de allí al CEIPSO Príncipes de Asturias donde esperamos poder seguir repartiendo más y más sonrisas.
Hoy, Sonsoles, me quedo con tu “son risa” 🙂
















































