TRANSFORMAR EL DOLOR EN ALGO HERMOSO

A falta de algo más de una semana del primer aniversario de la muerte de mi padre, esta mañana en el aula de 6º del CEIP San José Obrero (antiguo colegio de mis hijos) y de la mano de mi sobrino-ahijado-tocayo Jesús; he escogido nuevamente transformar el dolor por su ausencia en algo hermoso…

El dolor está fuera de nuestro control, no se elige, no es opcional pero afortunadamente personas como Víctor Frankl nos recuerdan que:

-Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.

Si no está en mis manos cambiar la situación de que mi padre ya no está y esto me produce dolor, sí puedo escoger la actitud con la que afrontar ese sufrimiento.

Cada nuevo día al levantarme mi mente me recuerda que mi padre murió. Pero como cualquiera de vosotros,  yo también tengo el control sobre mis pensamientos, y por eso le respondo diciéndole: “lo sé, pero ahora mi padre VIVE en mí”. El primer pensamiento me lleva a pensar en la pérdida y me conduce al sufrimiento. El segundo, en cambio, me despierta el agradecimiento de que soy quien soy, en gran medida, gracias a él. Él, junto con mi madre, me dio raíces y alas. Y por eso mientras yo viva, mientras siga vivo su recuerdo, él seguirá viviendo en mí y a través de mí.

Pues bien, ese “algo hermoso” en que se ha transformado esta mañana el dolor por su ausencia, ha llegado en forma de dedicatoria en la primera página del libro solidario SUEÑOS CON CORAZÓN escrito por mi ahijado Jesús y sus compañeros:

Jesús ha sido el encargado de leer estas palabras y las siguientes, trabándose en alguna que otra fruto de la lógica emoción sentida en esos momentos:

¡Gracias campeón, lo has hecho fantásticamente bien! Y gracias por tu dedicatoria improvisada en mi ejemplar, tan espontánea como esos abrazos que tanto me llenan 🙂

Estoy segura de que mi padre hoy estaba allí, sus “señales” me siguen llegando para recordarme que su energía sigue intacta. Esa energía no es más que lo único que trasciende cuando nos vamos de este mundo a otra dimensión: el Amor con mayúsculas. Y no, no lo digo como como religiosa cristiana, ni musulmana ni budista. Lo digo como “creyente” en la bondad del ser humano y en que nuestra auténtica riqueza es el bien que hacemos al mundo.

Por eso volvía a repetirles lo mismo a los alumnos de 5º de primaria del CEIP Infanta Elena que también han escrito cuentos para colaborar, un año más como el CEIP San José Obrero, con la Fundación Menudos Corazones. Les insisto sin cansarme sobre el verdadero VALOR del libro que les regalo: el bien que hacen a personas que no conocen con el sencillo acto de escribir un cuento. Esa satisfacción, y no la del “ego”, es la que realmente les llena, les llega y les toca el corazón.

La próxima semana cerramos filas con los dos últimos colegios. Nos vendrá genial una escapadita a la sierra madrileña para presentar los libros del CEIP Ángel León y CEIP Virgen de la Peña Sacra colaborando ambos con la Asociación Pablo Ugarte.

Os deseo un buen fin de semana y… la mejor elección de pensamientos:

VIDA: “¡GRACIAS POR TANTO!”

Ya lo decía ayer…aprovecha el PRESENTE porque lo que ocurra mañana no está bajo tu control.

Y si no que se lo digan a Jani (o Juani como le llaman en su actual colegio). Nos conocimos hace ya unos años en el antiguo colegio de mis hijos, primero como profe y luego como “profe-colaboradora-debota-de-cenconc”. Por eso cuando se fue a al CEIP Gonzalo Fernández de Córdoba se llevó a CEN con C bien metidito en sus cajas de mudanza. Y nuestros caminos se volvieron a cruzar. Jani es de las que se lanza a la piscina de cabeza sin dudarlo (le encanta la natación y la practica siempre que puede). Y si le falta el aire (y este año doy fe de que a punto ha estado de necesitar unos buenos primeros auxilios), toma impulso desde bien abajo y saca la cabeza para aspirar una buena bocanada antes de zambullirse de nuevo en “lo que ya ha empezado”. Porque ella no es de las que deja las cosas a medias, ni de las que “todo le vale”, si hay que morir con las botas puestas allá que va…

Y en ello está estos días…pero más que con las botas puestas, en este caso, con las botas colgadas por un tiempo. Porque además de nadar, también corre. Le cogió el gustillo hace unos años. Primero comenzó por eso de compartir tiempo con su marido, pero acabó por  engancharse tanto, que su cuerpo le ha dado un toque de atención y estos días está de baja.

Por eso esta mañana en la biblioteca del CEIP Gonzalo Fernández de Córdoba sus alumn@s de 3º de primaria y una servidora le hemos echado mucho de menos. Y cuando digo mucho, igual me quedo corta. Porque Jani es de esas personas que irradian luz, que te regalan abrazos de los que te hacen cerrar los ojos y te transmiten energía de la buena. ¡¿Cómo no echar a faltar a alguien así?! Espero que los aplausos que le hemos brindado y los besos  lanzados al aire le hayan llegado para que pronto esté al frente de su barco, como buena capitana que es.

Pero no solo han escritos las dos clases de tercero de primaria, también lo han hecho l@s alumn@s de 5 años de las clases de Pedro y Charo. Pedro es veterano ya en esto y su compañera Charo no ha querido ser menos. Han escrito dos cuentos preciosos en un libro con un título de lo más original:

Cuentos conscientes para niños y niñas con enfermedades poco frecuentes.

Y es que estos chicos han decidido colaborar con ASFAPE, la Asociación de Familias con Síndrome de Perthes. Y como decía Pedro, que está muy sensibilizado con las enfermedades raras:

“Es precisamente a este tipo de enfermedades a las que hay que dar más visibilidad”.

Pues bien, gracias a colegios como éste con personas como Jani, Pedro, Charo o mi tocaya, la imparable Jefa de Estudios…podemos seguir creando conciencia escribiendo cuentos “conscientes”….

Mañana cerramos la semana con dos colegios de los más veteranos: el CEIP San José Obrero y el CEIP Infanta Elena que, como ya viene siendo habitual, colaboran un año más con la Fundación Menudos Corazones. El día de mañana promete pero de momento…me quedo con el PRESENTE:

VIDA:¡GRACIAS POR TANTO!

DEPORTE PARA EDUCAR LA MENTE Y ALIMENTAR EL ALMA

Deporte y educación para un mejor futuro es la causa solidaria que l@s alumn@s de 5º de primaria del CEIP Pinar Prados de Torrejón eligieron para escribir los cuentos de su libro solidario.

Y si de deporte y educación hablamos, nada como el pasado fin de semana para verificar que ambos vocablos van de la mano.

El sábado 5 de mayo tuve la suerte de poder asistir a una masteclass de yoga solidaria en beneficio de la investigación sobre el cáncer de ovarios, y el domingo, día de la madre, lo celebré corriendo la Carrera de la Mujer por tercer año consecutivo en beneficio de la investigación del cáncer de mama.

Desde aquí animo a todo aquel que piense que “ya es tarde para ponerse a hacer deporte” porque el deporte no tiene edad y sí múltiples beneficios. Y lo dice una servidora que renegaba del yoga pensando que era “una pérdida de tiempo” y que si algo de tiempo tenía, no era para “relajarme” precisamente. Hasta que este año he dado con David, un yogui como él se define, que me tiene totalmente enganchada a sus clases. El yoga es, más que un deporte, una filosofía de vida que te invita a estar presente en el aquí y el ahora. Es un control mente cuerpo que te aporta entrenamiento para poder ser consciente de los momentos que vives para que seas tú la que pases por la vida y no al revés. Te aporta fuerza mental y te invita a centrarte en “ese ser que eres tú mismo al que tan poco caso haces a lo largo del día”. Y no tiene edad. Es un regalo de la vida que os animo a descubrir.

¡Y qué decir de correr! Llevo casi una década saliendo a correr tres días por semana llueva, nieve, haga calor, sea Navidad o Semana Santa, amaneciendo, atardeciendo, por parques, en carretera, en la arena…recuerdo haber parado durante un mes hace ya unos años a causa de una elongación de un ligamento “jugando” con mis hijos en un parque acuático . Nada me daba más envidia que ver correr a gente mientras que yo TENÍA QUE estar en reposo. Y en este caso sí, TENÍA QUE. La lesión no era algo que yo había ELEGIDO. Uno de esos día me prometí a mí misma que valoraría todos y cada uno de los días que pudiera volver a correr sin menospreciar ninguno, porque ahora que no podía, era cuando me daba realmente cuenta de su valor.

Ya hablé en mi última entrada de lo poco que valoramos las cosas cuando las tenemos. Como la salud. Uno nunca sabe cuándo puede faltarnos. Por eso para mí ese diálogo interior del tipo:

“Hoy llueve, mañana saldré; hoy hace mucho frío, mejor salgo mañana; hoy no me apetece pero seguro que mañana salgo…”

no me vale. Porque la vida me ha enseñado que “mañana” puede ser demasiado tarde y que EL PRESENTE, y por eso se llama así, ES UN REGALO.

Deporte sí, para educar la mente y alimentar el alma.

Sin excusas…

DOLORES QUE ALIVIAN OTROS DOLORES

Dicen que uno solo se acuerda de Santa Bárbara cuando truena…y cuando se dice por algo será…

Justamente dos días antes de que me llegaran a casa 77 cajas con más de 4.000 libros para organizar, me levanté con una leve contractura en la espalda. Lejos de mejorar, a medida que se acercaba el día de la recepción  fue a peor. Llegó a ser tan intensa que el solo hecho de respirar me resultaba algo heroico. Acciones tan cotidianas como inclinarme para lavarme la cara por la mañana, calzarme, meterme en el coche, tomar una curva o cambiar de postura en la cama al dormir; me parecían en “ese momento” todo un mundo. Las 77 cajas llegaron y seguía con dolor pero tenía que, o mejor dicho, elegí hacer de tripas corazón y comenzar a organizarlas, eso sí,  acordándome de Santa Bárbara con tanto trueno de dolor en la espalda…

Probé a realizar posturas de yoga y durante un rato parecía que iba mejor, traté de no pensar en ello demasiado pero las punzadas de dolor seguían ahí por mucho que yo quisiera ignorarlas…

Pero la vida es tan, tan, taaaaan generosa y tan sabia, que no deja de ofrecernos oportunidades para aprender, crecer y evolucionar.

Por eso, estando todavía con la contractura, llegó la Feria del Libro a Pozuelo.  Tuve la gran suerte de compartir caseta con una gran mujer y escritora: Mar Paredes. Lo primero que evidencié fue que era invidente cuando le vi llegar con Noa, su perrita guía. A partir de ahí la tarde fue un auténtico regalo. ¿Que si me acordé del dolor de mi contractura durante las cuatro horas que compartimos…? No solo no me acordé si no que me pareció de lo más insignificante al lado de la historia de superación personal de Mar.

Mar no solo tenía una enfermedad inmune, “de las raras”, que le arrebató la vista en cuestión de dos meses, tampoco quiso privarse de un cáncer de mamá que le afectó a los dos pechos y que no pudo tratarse con quimioterapia por ser incompatible con su enfermedad, perdió el oído durante un mes aunque luego lo recuperó y un mes también fue el que estuvo en coma inducido mientras sus familiares y amigos temían por su vida. Además, Mar no recuerda ya qué es no sentir dolor. Esta misma tarde, al llamarle para pedirle permiso para escribir sobre ella, me contaba que justamente hoy le han subido la dosis de medicinas para combatir el dolor que le ha llegado a dejar inconsciente en más de una ocasión.

Ante un panorama como el de Mar escuchándole decir que su situación “tampoco es para tanto”, que no está tan limitada como la gente piensa y que para héroes Dani, el hijo de una de sus mejores amigas, una comienza a intuir que la capacidad de asombro del ser humano es infinita…Dani, a pesar de no tener a penas movilidad alguna y disponer de escasas herramientas de comunicación con sus seres queridos, nunca, nunca, nunca pierde la sonrisa.

“Si Dani puede seguir poniéndole una sonrisa a la vida todos los días, yo también puedo” – me contaba visiblemente emocionada.

Como podréis comprender, después de esa tarde con Mar, el dolor de mi contractura pasó a otro plano muy distinto del que llegó. Comprendí  lo insignificante que era frente a otras muchas realidades que mi ego había ignorado por completo. Comencé a sentirme incluso agradecida por cada una de las punzadas que me llegaban pues me recordaban el alivio que se siente cuando no las tienes y lo poco o nada que lo valoramos. Cambié mi pensamiento sobre ellas y en lugar de “temer que llegara la siguiente” sencillamente aguardaba su llegada para ofrecer ese pequeño dolor para aliviar el dolor de Mar, o el de mi amiga Sonsoles que sigue plantándole cara al cáncer día a día, o el de niñas como Cristina y Alejandra que saben también lo que es superar un cáncer, y el de tantas y tantas personas que conviven con el dolor a diario.

Personas también como Pauli, Monoli y Elena de la asociación Afinsyfacro afectadas de fibromialgia. Todavía recuerdo las palabras de  Pauli en la visita de sensibilización a los alumnos de 2º, 3º y 6º de primaria del CEIP Antonio Hernández y que hoy han recibido sus libros de regalo:

“No sabéis lo que daríamos por tan solo media hora de no sentir dolor” – decía Pauli que ahora ya es abuela y muchas veces le gustaría coger a sus nietos más de lo que su enfermedad se lo permite.

Por todas y cada una de estas personas dejé de quejarme por mi contractura y ofrecí mi dolor para aliviar el de los demás. Y es más, fiel a mi filosofía de vida en la que sé que se puede aprender siempre algo sobre uno mismo por muy mala que haya sido la experiencia, supe que aquella contractura era un nuevo recordatorio para NO OLVIDAR.

NO OLVIDAR DAR GRACIAS por  lo afortunada que había sido cada mañana al levantarme sin dolor de ningún tipo. Para NO OLVIDAR DAR GRACIAS por lo afortunada que soy porque puedo ver, puedo caminar, puedo escuchar, puedo hablar, puedo correr…para NO OLVIDAR Y DAR GRACIAS por tantas y tantas cosas…

Hoy os lanzo un nuevo reto: ofrecer vuestro dolor para aliviar el dolor de otras personas, o lo que viene a ser lo mismo, transformar la queja en ofrenda. Porque siempre hay una Mar a quien admirar, y un Dani al que Mar admirará…la cadena de admiración es infinita y está ahí para darnos cuenta del alivio que puede ofrecernos nuestro propio dolor, cuando lo ofrecemos para aliviar el dolor de los demás.

La próxima visita será el miércoles 9 a las 9 de la mañana en el CEIP Pinar Prados de Torrejón donde los alumnos de 5º han escrito cuentos para colaborar con Deporte y Educación para un mejor futuro.

No quisiera despedirme sin contaros qué fue de mi contractura. Tal cual vino se fue. Rechacé la queja y acepté el dolor y lo esperé…lo esperé, lo esperé pero ya no llegó. Imagino que la vida debió de darme un aprobado en esa asignatura para seguir ofreciéndome lecciones de otras asignaturas que, a día de hoy, se me siguen resistiendo…

Os deseo un buen fin de semana a todos y un feliz primer domingo de mayo, Día de la Madre.

CUANDO EL ESFUERZO ES UNA ELECCIÓN

He tenido la suerte de poder asistir a muchos talleres de “Escuela de Padres”. En ellos he podido tomar nota de mucha información que me ha proporcionado estupendas herramientas, no solo para lidiar con mis tres hijos, si no para lidiar conmigo misma…que no es poco.

Me atraen en especial todos los talleres relacionados con la inteligencia emocional y, con el tiempo, he acabado fascinada por tres letras en concreto PNL: Programación Neuro Lingüística. “Esto” que suena tan técnico se podría traducir más o menos en un:

“¡OJO! El modo en cómo te hablas y les hablas a los demás determina tus pensamientos y los pensamientos de los demás”.

A modo de ejemplo práctico os voy a contar un ejercicio que llevé a cabo con mis hijos en su día y, que pongo en práctica en mi día a día cuando tomo conciencia (mindfulness) de que mi diálogo interior “no va por muy buen camino…”

Senté a mis tres hijos en la mesa del comedor y le pedí a cada uno de ellos que escribieran tres cosas que no les gustaba hacer.

Pongo un ejemplo del resultado:

  1. Tengo que estudiar.
  2. Tengo que lavarme los dientes después de comer.
  3. Tengo que madrugar para ir al colegio.

Acto seguido, les pedí que escribieran debajo las mismas frases pero cambiando la palabra “TENGO QUE” por “YO ELIJO”.

  1. Yo elijo estudiar.
  2. Yo elijo lavarme los dientes después de comer.
  3. Yo elijo madrugar para ir al colegio.

Y para finalizar el ejercicio, les pedí que añadieran al final de cada frase un motivo por el cual ellos pensaban que elegían realizar cada una de esas acciones que, supuestamente, no les gustaba hacer.

  1. Yo elijo estudiar porque quiero aprobar todas las asignaturas.
  2. Yo elijo lavarme los dientes después de comer porque quiero tener una boca sana.
  3. Yo elijo madrugar para ir al colegio porque me gusta estar con mis amigos aunque las clases sean un poco rollo.

Les pregunté qué frases les sonaban mejor y, por supuesto, se quedaron con las últimas…

A día de hoy siguen quejándose por tener que estudiar, por tener que lavarse los dientes o por tener que madrugar PERO sus mentes saben que existe una ruta alternativa que pueden tomar si así lo ELIGEN…Y si no tienen a la perseverante/pesada de su madre para recordárselo 🙂

Porque, y a las pruebas me remito…

¡Qué descanso cambiar

TENGO QUE por YO ELIJO!

Para ellos y para nosotros como adultos si no, a ver, que levante la mano el que no lleve cargados a su espalda tres o cuatro kilos de “TENGOS QUE”.

Como os decía, es una fórmula que a nivel mental, emocional y psicológico, ¡funciona!

Hoy he llegado a casa a media mañana después de haber realizado dos preciosas presentaciones en el CEIP Pablo Sarasate donde l@s alumn@s de 5 años y 3º de primaria han escrito cuentos para colaborar con la Federación Autismo Madrid.

Soy corredora habitual desde hace cerca de una década, no corro grandes distancias pero sí soy constante/perseverante/pesada (como dicen mis hijos) en el tiempo e imperturbable con el tiempo que haga: frío, calor, lluvia, viento o incluso nieve.  Y precisamente hoy “TENÍA QUE” salir a correr. A pesar de que correr me gusta porque es mi momento, me despeja, me ayuda a ganar fuerza física y mental, me ayuda a ordenar ideas o sencillamente a ver las cosas desde otra perspectiva; he de reconocer  que no siempre me apetece por igual calzarme mis deportivas. Hoy era uno de esos días que me hubiera quedado en casa escribiendo la entrada del blog sentada frente al ordenador con una buena taza de té…sí, era una opción y podía haberlo hecho así, nada ni nadie me lo impedía pero HE ELEGIDO libremente salir a correr porque sé lo bien que me sienta y lo mucho que lo iba a agradecer después.

Ejemplos como éste…todos los días a todas horas.

Esta misma mañana, hablando con Miriam, Bea y Jesús, las dos profes de 5 años y el profe de 3º de primaria, me decían lo contentos que estaban con el resultado final. Me reconocían que no les había parecido tan sencillo como pensaban en un principio pero sé que siempre fueron conscientes de haber ELEGIDO realizar ese esfuerzo.  Lo sé porque a pesar de los problemas o las dudas surgidas, en ningún momento perdieron la ILUSIÓN. Ni una queja, ni una mala cara…esa actitud es lo que hace especiales a los profes que ELIGEN participar con sus chic@s en CEN con C. Ell@s ELIGEN: fomentar la lectura, la escritura, la imaginación, la creatividad, el ser solidarios, el creer que se puede, la autoestima, el trabajo en equipo…y esa es una elección que, lejos de pesar, les hace sentirse ligeros y libres.

Os animo a que pongáis en práctica esta fórmula en uno solo de vuestros TENGO QUE y que, solo por hoy, lo cambiéis por un YO ELIJO añadiendo una sola razón que os motive a realizar esa acción.

Mañana TENGO QUE, o mejor dicho ELIJO libremente, madrugar para volver a Móstoles al CEIP Antonio Hernández donde l@s alumn@s de 2º, 3º y 6º de primaria han escrito cuentos para colaborar con Afinsyfacro.

PERDONAR SÍ PERO…¿Y OLVIDAR?

Perdonar es liberador, es un trabajo personal que nos permite avanzar porque nos libera de las cadenas que nos mantienen anclados en acontecimientos dolorosos y tristes  del pasado. Por todo ello parece sano, obvio y razonable perdonar pero…¿y olvidar…?

¿Olvidamos o no olvidamos…? He ahí la cuestión…

Si el objetivo de no querer olvidar es recordar la lección de vida que aprendimos en su día y evitarnos así más sufrimiento, bienvenido sea.

Si por el contrario, el no querer olvidar implica focalizar nuestra atención en la herida y seguir sufriendo…En este caso, no lo dudemos: es mejor olvidar.

De hecho, hay una lista de motivos por los que ES IMPORTANTE OLVIDAR:

  • Nos ayuda a priorizar en nuestras vidas.
  • Es un mecanismo de afrontamiento.
  • Nos hace más creativos.
  • Nos ayuda a madurar.
  • Es útil para recordar mejor.
  • Permite que nos adaptemos mejor a los nuevos retos.

Pero ¿qué ocurre cuando la palabra olvido lleva el nombre de Alzheimer cosido a su cintura?

Si bien es cierto que todos tenemos trastornos de memoria, lo habitual es que desarrollemos estrategias para compensarlos, como por ejemplo, apuntar las cosas que hay que comprar o llevar una agenda.

Y sí, aunque los fallos de memoria nos jueguen alguna mala pasada, podemos seguir trabajando, disfrutando de nuestros hobbies, ocupándonos de nuestras familias y de nosotros mismos, por mucho que sigamos quejándonos de que cada vez tengamos peor memoria.

Por el contrario, a los pacientes con enfermedad de Alzheimer los fallos de memoria les van limitando, de manera progresiva, todas sus actividades.

Al principio, la pérdida se refiere, sobre todo, a hechos recientes. En esta fase llama la atención que los pacientes recuerden, e incluso les guste evocar una y otra vez y con todo detalle, hechos referentes a su infancia y juventud pero no se acuerden de lo que han comido ese día. Con el tiempo dejan de recordar todo cuanto se refiere a sí mismos, su edad, dónde viven; confunden a sus hijos o incluso creen que su esposo es su padre.

PERO ES NUESTRO DEBER NO OLVIDAR que, aunque a veces sean ya incapaces de recordar el nombre de su esposa o sus hijos, su presencia suele resultarles agradable y tranquilizadora. Y RECORDAR que el buen contacto afectivo, las emociones positivas y el trato afectuoso que se les dispense, suele ser también bien aceptado y agradecido.

Todo esto, personas como Vanesa lo saben. Vanesa ha escrito un cuento precioso que lleva por título EL BOLÍGRAFO CUENTACUENTOS: LOS PÁJAROS QUE APRENDIERON A VOLAR.

Ese cuento se ha publicado en nombre de la Asociación de Alzheimer y otras demencias de Cantalejo, en todos y cada uno de los 6 libros diferentes que han escrito l@s alumn@s de 1º a 3º de primaria del CEIP Los Arenales para colaborar con esta causa solidaria.

Aprovechando que hoy era día festivo en Madrid y en Segovia lectivo, hemos madrugado para desplazarnos hasta allí. Yolanda, la profesora que contactó conmigo para llevarme hasta este pueblo segoviano, no ha podido estar presente pero desde aquí le damos las gracias.

Vanesa, al inicio de su cuento, ha querido dedicar a una persona muy querida por ella, unas palabras muy emotivas que resumen muy bien lo que siente un familiar de un paciente afectado de Alzheimer. Con ellas me despido hasta mañana, que volveremos a recordar que SOMOS DE COLORES con la ayuda de los alumnos de 5 años y de 3º de Primaria del CEIP Pablo Sarasate que han escrito cuentos a favor de la Federación Autismo Madrid.

“Este cuento está dirigido a todas esas personas que han iluminado nuestro camino durante muchos años y que, ahora, poco a poco, se apagan, porque hay que darles las gracias por enseñarnos el camino. En especial por la más magnífica de las luces que he tenido en mi vida: mi abuela. Te quiero.”

 

EL GRAN PODER DE LA ERRATA

“Una persona que nunca cometió un error, nunca intentó nada nuevo.” Albert Einstein.

“Vaya, no se han dado cuenta  y me han dado un dibujo en horizontal para la portada y las cubiertas van en vertical…”

Y de un aparente “error” ha salido algo precioso y “novedoso”. Por primera vez los cuentos de primaria han seguido un formato en apaisado, reservado hasta le fecha solo para los libros de infantil.

“He fallado más de 9.000 tiros en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces han confiado en mí para tomar el tiro que ganaba el partido y lo he fallado. He fracasado una y otra vez en mi vida y por eso he tenido éxito.” Michael Jordan

Hemos publicado libros con erratas: en los prólogos, en los cuentos, en los nombres y apellidos de los autores, en el nombre del colegios…

Hemos publicado libros donde faltaba el cuento de un niño o la dedicatoria de una niña.

Hemos publicado libros con cuentos cuyo autor no era el que aparecía escrito, cuentos de hermanos de diferentes cursos intercambiados entre sí,  han aparecido dibujos de un niño en el cuento de otro, o cuentos donde faltaba el dibujo…

Hemos publicado cuentos cuyas hojas se caían al abrirlos o libros cuya portada no se correspondía con su interior…

La cadena de supervisión formada por CEN con C, l@s profes, las familias y la imprenta hemos fracaso una y otra vez en el intento de que toooodo saliera perfecto y por eso hemos tenido éxito. Pues si hoy echamos la vista atrás:

-Hemos publicado 258 libros en 41 centros educativos distintos.

-Hemos regalado 9.678 libros.

-Hemos donado 16.113 euros repartidos entre 47 causas solidarias.

Por eso, cuando esta mañana he entrado en el aula de 4º de primaria del CEIP Los Ángeles, para darle a María, mi profe pionera como prologuista en este proyecto allá por el 2009, los originales de los dibujos que se me había pasado entregarle;  no he podido cuanto menos que sonreír… Estaban leyendo por turnos el libro en voz alta. Habían comenzado por el prólogo. Un prólogo que, conociendo a María, revisó una y mil veces antes de enviármelo. Un prólogo que yo también leí mientras lo maquetaba. Un prólogo que María volvió a revisar para darle el visto bueno antes de enviarlo a imprenta y…que, a pesar de todas las revisiones citadas, ha sido publicado con alguna que otra errata.

Y he seguido respirando pausadamente cuando, tras la entrega de los libros regalados a l@s alumn@s de 2º primaria del CEIP Ágora en Brunete, que como el CEIP Los Ángeles colabora también con la Asociación Bir Lehlu, Claudia ha venido a mostrarnos apesadumbrada que la dedicatoria que aparecía en su cuento no era la suya… Porque en mis comienzos este tipo de erratas me dejaban sin respiración, me entraba un sudor frío por todo el cuerpo y se me encogía el estómago “había fallado o, mejor dicho, le había fallado a ese pequeño o pequeña y no me lo podía perdonar”. Por muchos momentos mágicos que hubiera creado ese día, por much@s niñ@s content@s que llegaran a sus casas con su cuento “bien publicado” no era capaz de disfrutarlo por el terrible sentimiento de culpabilidad que me llevaba conmigo ese día a casa…

Pero la vida, la mejor escuela para aprender sin lugar a dudas, me ha demostrado que “todo va a ir bien porque nada, nunca, es tan grave como parece”.

Recuerdo el comentario de una madre cuando su hijo fue víctima de una de nuestras erratas: donde debía aparecer el título del cuento aparecía la plantilla “título del cuento”. ¡Le pareció de lo más original! Le quitó hierro al asunto enseguida y me dio las gracias porque así, cada vez que su hijo viera esa errata, recordaría que la vida no es perfecta, que las cosas no siempre suceden como uno espera y que hay que saber gestionar bien esos “errores” para aprender siempre algo…

Si el plan A nos falla sabemos que tenemos de la B al Z para encontrar la mejor solución: o bien volvemos a hacer una pequeña tirada para incluir el cuento que faltaba con una dedicatoria sorpresa para compensar el mal rato del autor, o los padres corrigen la errata directamente en los ejemplares de sus hijos, o se devuelven los libros a imprenta para que peguen bien las páginas…

Recuerdo que mi querida abuela siempre me decía, cuando le contaba llorando mis penas apoyando mi cabeza en su regazo, con ese acento andaluz tan especial:

“Niña, no te apuré ma..en esta vida to tiene solusión meno una cosa …”

Por eso hoy me llevo bien colocado el disgusto de Claudia porque sé que no es tan grave como parece y que alguna solución encontraremos.

Y ese llevarlo “bien colocado” me permite poder disfrutar de una mirada muy especial, la de Mª Ángeles, una de las profes del CEIP Ágora que llevaba años detrás de participar en este proyecto y que por fin,hoy, ha visto cómo su sueño se hacía realidad…sus ojos transmitían una gratitud infinita con una mezcla de incredulidad que he podido confirmar cuando al despedirse de mí me ha dicho:

“Gracias por todo…creo que todavía no lo he digerido…”

Aquí os dejo imágenes que valen más que mil palabras… ¿quién dijo que para leer había que estar sentado? Esta mañana he visto niñ@s leyendo de pie, andando, tumbados, recostados y sí, sentados también.

Y sus portadas:

Mañana toca descanso pero el día 2 de mayo, aprovechando que es festivo en Madrid, me iré hasta el CEIP Los Arenales en Segovia que sí tienen cole para entregarles sus libros en apoyo a la Asociación de Alzheimer de Cantalejo.

Pues eso “abueli”, ¡que viva el gran poder de la errata! Esta vez mi cierre y mi recuerdo van para ti estés donde estés.

HOMENAJE A LA FIGURA DEL ORGANIZADOR

Presentar un libro en un colegio no es cualquier cosa.

No se trata de repartir el ejemplar de regalo sin más, como si de una circular informativa se tratase.

El “momento” de la presentación debe de ser inolvidable para todos y cada uno de los presentes, por eso hay todo un protocolo con un por qué para cada una de nuestras acciones.

Primero les recordamos su causa solidaria, esta mañana para l@s alumn@s de 4 años, 3º, 4º y 5º de primaria del CEIP Amadeo Vives, AYUDA EN ACCIÓN era la suya.

En segundo lugar les informamos de que la entrega de los libros va a ser uno a uno y que el primer alumno en recibirlo no va a tener el privilegio de poder ojearlo antes que el último. A esto lo llamamos RESPETO. Por eso les pedimos que cuando lo reciban lo dejen sobre su regazo para continuar con sus manos libres. Y nuevamente esto también tiene un por qué….

El motivo no es si no otro que el poder aplaudir la entrega del resto de los compañeros como hicieron con él o ella.

Porque… ¿a quién no le gusta que le aplaudan por su esfuerzo aunque su motivación no fuera esa? ¿A quién no le gusta que le reconozcan el trabajo bien hecho?

A veces, cuando las cosas llegan “fáciles” nos olvidamos demasiado rápido de quién estuvo detrás organizando, supervisando, dedicando su tiempo en beneficio de otros….Esto lo evidencio a veces con l@s niñ@s cuando, tras haberles hecho entrega a cada uno de su libro de regalo, les pregunto si todo lo han hecho solos, si no recuerdan haber recibido ningún tipo de ayuda:

“¡El cuento lo he escrito yo solito! Incluso lo he pasado yo al ordenador!”

“¡No, todo lo hemos hecho nosotros solos!”

En ese momento l@s profesor@s y una servidora intercambiamos una sola mirada que lo dice todo…

“Ya… ¿Y nadie os ha recordado que teníais que enviar el cuento, o hacer el dibujo, o entregar la autorización? ¿Nadie los ha revisado ni se ha encargado de organizar todo el material…?”

“Ah! Sí! ¡Nuestr@ pfrofe!”

“¿Y se merece también un aplauso y un libro de regalo?”

La respuesta (salvo algún grupo-tipo-graciosillo-de-estoy-en-la-edad-del-pavo-y-no-me-he-enterado) no se hace esperar: “¡¡¡Síiiiiiiiiii!!!”

Y el aula estalla en aplausos que llevan en volandas al profe en cuestión a recoger su ejemplar visiblemente emocionad@.

Y es que el reconocimiento emociona, más aún cuando llega de parte de los tuyos.

En todos los entornos familiares, de amigos, profesionales, deportivos, culturales, sociales…siempre hay “un organizador”. Es esa persona que tira del carro, que propone, que se ilusiona, que “hace cuando los demás no hacen”, que “se mueve cuando los demás siguen inmersos en su cómoda quietud”; esa persona que los demás cuando la miran piensan “si en el fondo le encanta organizarlo todo, dejémosla que disfrute…”

Pero no nos damos cuenta del verdadero valor de esa figura porque “todo nos llega fácil”, porque todo nos llega ya hecho y no hemos tenido que mover un dedo para que, como por arte de magia, surja un  evento familiar para reunirse toda la familia, o una nueva reunión de amigos, o una despedida para el compañero de trabajo que se va, o que más de mil personas corran en una carrera solidaria, o que podamos asistir a una obra de teatro benéfica, o se done dinero a una causa solidaria gracias a una tómbola…

Y como todo nos resulta tan “fácil”, no sabemos valorar ni el tiempo ni el esfuerzo que hay detrás de “ese organizador-que-lo-hace-porque-disfruta-y-no-le-supone-ningún-esfuerzo”.

Hoy me gustaría agradecer a esos organizadores anónimos que están en todas partes su labor y decirles que no se desilusionen si “los demás” no saben valorarles como se merecen porque la verdadera valoración parte de uno mismo, de esa satisfacción personal del trabajo bien hecho y, si el elogio externo llega, bienvenido y agradecido pero si no llega, que no sea motivo para “dejar de hacer cuando los demás no hacen”.

En especial me gustaría dedicarle unas palabras de agradecimiento desde este blog a Fernando. Amigo de mi padre donde los haya que ayer organizó una comida con su grupo de amigos “andarines” al que estuvimos invitados sus hijos y su mujer para recordarle ahora que ya no está con nosotros. Gracias por emocionarme con tus palabras de cariño hacia mi padre, otro “organizador” nato. Si de algo me siento especialmente orgullosa es de haber heredado de él su espíritu organizativo que tantas satisfacciones me ha reportado (y me sigue reportando) en mi vida.

Como este mensaje escrito, sin que yo lo supiera, en la pizarra por unas alumnas que me han dicho “te hemos dejado escrito una cosa…” o la enoooorme fila de chicos y chicas que se ha formado en un abrir y cerrar de ojos cuando a uno de los alumnos se le ha ocurrido ofrecerme su ejemplar de regalo para que se lo dedicara…

Me despido hasta mañana que continuaremos reconociendo esfuerzos personales públicamente a aquellos que, sencillamente, SE LO MERECEN.

Aquí os dejamos con las fotos de familia y las portadas de sus libros.

SOMOS DE COLORES: HOY HABLAMOS DE “LOS AMARILLOS”

Hoy hablaré de esas personas especiales que la vida pone en tu camino sin haberlas buscado o, quién sabe, si todos y cada uno de los pasos dados anteriormente en tu vida iban encaminados a su encuentro…

Para ello, como estamos en la semana del libro, os hablaré de uno de mis escritores favoritos: Albert Espinosa. Creo que no me falta ningún libro suyo por leer. El mundo amarillo es uno de mis preferidos y, entre otras muchas cosas interesantes, habla de las personas amarillas.

Albert los define así:

“Amarillo: Persona especial en nuestra vida que no necesita tiempo ni mantenimiento, a la que acariciamos y abrazamos. Marca nuestra vida y hay 23 a lo largo de ella. Las conversaciones con ellos hacen que mejoremos como personas y descubramos nuestras carencias. Son el nuevo eslabón de la amistad”.

Ya lo dice el cuento escrito por Federación Autismo Madrid para concienciar a los niños y niñas sobre el autismo: SOMOS DE COLORES. Y si en la visita de sensibilización en su día hablamos mucho sobre el color azul, hoy toca ahondar un poquito más en el amarillo

¿Nunca habéis sentido una conexión especial con alguien a quien acabáis de conocer? Algo así como si ya os hubierais conocido en otra vida. Albert dice que cada uno de nosotros tenemos destinados 23 amarillos a lo largo de nuestra vida pero yo creo que cada uno tiene su propio número.

Cuando Lucía, profesora de primaria del CEIP Legazpi me llamó el año pasado por teléfono, supe de inmediato que ella era una de “mis amarillos”.

Los Amarillos son gente buena por definición, con sus defectos, pero sin malicia ni falsedad. Son personas que sólo necesitan un gesto, una mirada o una sola palabra para conseguir que cambie tu día, tu perspectiva o que tu vida dé un giro. Nos hacen aprender, abrirnos al mundo y conocer mejor nuestras carencias. Las personas amarillas tienen ese don. No hace falta más. Una conversación con un amarillo deja poso y los reencuentros con ellos suceden como si no hubiera pasado el tiempo desde la última vez.

Quizás esté surgiendo en estos momentos en vuestra cabeza una pregunta: ¿Cómo encuentro yo un amarillo? Pues bien, lo primero que debemos saber es que las personas amarillas se encuentran, no se buscan. Si camináis por la calle buscando una persona amarilla probablemente nunca la encontraréis. Aparecen en cualquier sitio, el más inesperado y en el momento menos pensado. Pero cuando te encuentras con una, lo sabes al momento. Sólo hay que dejarse encontrar.

Pues bien, debido en gran parte al empeño de Lucía, persona amarilla donde las haya, hoy he vuelto por segundo año consecutivo al CEIP Legazpi en Arroyomolinos. La otra gran parte la han puesto los profes de 4º a 6º de primaria y sus alumn@s y familias al querer secundar la propuesta de Lucía un año más con la ilusión de colaborar con Federación Autismo Madrid, que no es poco.

Me llevo muchas cosas hoy a casa, el abrazo terapéutico de Lucía, las “causalidades” de Santi que está conectado con otros profes de otros colegios que también participan en CEN con C, el llanto de emoción de alumnas como Nora y Lucía al recibir su ejemplar de regalo que me ha llegado y llenado el alma, y tantos y tantos gracias envueltos en sonrisas que he salido del colegio más ancha que larga (y en mí eso ya es un decir).

Aquí os dejo las fotos de familia y las portadas.

Mañana nos vamos al CEIP Amadeo Vives donde han escrito seis clases en colaboración con Ayuda en Acción.

Y recordad: no busquéis, sólo hay que dejarse encontrar 🙂

DÍA DEL LIBRO: UN DÍA PARA NO PASAR PÁGINA

Lo que hemos vivido esta mañana en el CEIP Bellas Vistas sí tiene nombre. En realidad tiene muchos nombres…

El de Celia, la protagonista del cuento La princesa que perdió las palabras escrito por Alba, su profe de grafología y lenguaje en el Centro Dionisia Plaza. Celia ha sido la encargada de entregar a cada uno de los alumn@s escritor@s su ejemplar de regalo.

El de Mª Carmen, reina en el cuento y madre coraje de Celia en la vida real, que se ha ido flotando en una nube cuando ha visto cómo Celia, tras perder el miedo a no saber muy bien qué le esperaba hoy en un colegio que no era el suyo, no sólo no  ha permitido que su madre entregara ni un solo ejemplar de regalo si no que, a la hora del recreo, se ha quedado jugando con algunas de las alumnas escritoras mientras nosotras compartíamos un café con las profes del centro.

El de Alba, que hoy no ha podido acompañarnos por causa de fuerza mayor: ayer dio a luz a Iria, su primogénita que no ha dudado en cambiar el pan que suelen traer los recién nacidos bajo el brazo por un libro solidario.

Y el nombre de toood@s los alumn@s desde los 5 años hasta 6º de primaria y el de sus profesoras.

Hoy hemos hecho un poquito más visible el síndrome de Landau-Kleffner (SLK) acercándoles a todos los allí presentes una realidad diferente. Ni mejor ni peor, sencillamente diferente.

A pesar de haber sido una mañana agotadora tras recibir a las 14 clases del centro, “el esfuerzo una vez más ha merecido la pena”.

Resaltar algunas anécdotas como la carita de sorpresa que ha puesto Celia cuando ha visto a su gata Lola en la contraportada de algunos de los libros. Su fotografía era lo de menos…lo importante es que estaba Lola, una de las palabras que probablemente rescató de las primeras en su memoria y que no está dispuesta a olvidar.

O el comentario de una alumna de 3º de primaria cuando ha abierto el libro y ha visto que el primer cuento ¡¡no era el suyo!!

“¡Este libro no es mío, este cuento no lo he escrito yo!”

Ha costado hacerles entender que el libro contenía tooodos los cuentos de la clase y no solo el suyo pero finalmente lo han comprendido y “han pasado página”.

Y aunque en días como los de hoy apetece quedarte en la página que estás leyendo por lo mucho que la estás disfrutando, seguiremos pasándolas para seguir arrancando sonrisas y grabando en la retina imágenes inolvidables… como la del conserje del colegio sentado en un banco leyendo uno de los cuentos que muchos niños y niñas le mostraban llenos de orgullo o la de ver a tantos niñas y niñas con un libro en las manos a la hora del recreo.

Me llevo también, como es habitual,  un ejemplar de cada uno de los libros publicados dedicado por las profes…para mí, “tesoros hechos palabras” que me animan a seguir con esta labor tan bonita y solidaria.

Aquí os dejo la fotos de familia y sus portadas para que las disfrutéis:

Mañana iremos hasta Arroyomolinos donde once clases de primaria del CEIP Legazpi esperan ansiosos la llegada de sus libros.