Esta semana está siendo fructífera en muchos aspectos:
Por un lado el reparto de “papeles” ya está hecho en cada uno de los coles, faltando tan solo los nombre de los futuros actores y actrices para el acto de clausura de nuestro Programa CEN 2011-12 el próximo 1 de Junio en el Teatro Mira de Pozuelo de Alarcón.
Por otro, la satisfacción de ver cómo los jóvenes de hoy en día tienen mucho que dar si somos capaces de motivarles.

Fue el lunes cuando la Jefa de Estudios de uno de los colegios participantes me comentó la falta de motivación que tenían los propios alumnos-escritores a la hora de divulgar la existencia de su libro solidario, con el fin de ayudar económicamente a la Fundación con la que habían decidido colaborar.
El martes, aprovechando el reparto del guión en su centro mantuve con ellos una charla sincera, directa y puede que quizás algo dura. Traté de hacerles comprender que uno de los mayores placeres de esta vida es poder ayudar a los demás, porque te hace mejor persona contigo misma y por ende con los que te rodean.
Sí, ellos habían realizado el esfuerzo de escribir un cuento pero también habían recibido la recompensa de su ejemplar. Hasta ahí la balanza estaba equilibrada pero…¿dónde habían quedado sus ganas de ayudar a la Fundación con la que colaborarían con la venta de ejemplares? Si ellos mismos no eran los que divulgaban la existencia de ese maravilloso libro a los demás ¿quién lo iba a hacer? ¿De qué íban a servir los libros solidarios metidos en cajas? ¿qué cantidad íbamos a donar a la Fundación si no se vendían esos libros..?
Sí, sois pequeños – les dije- pero podéis y debéis hacer muchas cosas porque sois nuestro futuro, la esperanza de nuestro mañana. La semilla de la solidaridad hay que regarla con “acciones”.
¡Yo quiero ayudar! -dijo una de las alumnas.
Pues “querer es poder” -añadí yo y ahí les dejé, recordando la visita de su Fundación, las buenas intenciones que tenían que de nada íban a servir si no se ponían en práctica.
¿Y sabéis qué? Hoy me he enterado que al día siguiente esos chicos reaccionaron con hechos: han organizado turnos entre ellos para vender los libros a la salida del colegio, reparten pequeños panfletos informando al resto de familias de su colegio de lo que han hecho y para qué servirá la venta de esos libros…
2, solo 2 libros se habían vendido antes de la reacción y en un solo día ya llevan 40!
Son estas pequeñas cosas tan grandes las que me hacen seguir adelante, porque veo que todo este Programa es altamente motivador para nuestros niños: ya no solo por el mero hecho de escribir cuentos o escuchar a las Fundaciones conociendo realidades diferentes a las suyas si no porque son capaces de REACCIONAR y ACTUAR MOVILIZÁNDOSE TODOS POR UNA BUENA CAUSA.
Realmente chicos, hoy me siento enormemente orgullosa de vosotros.
Gracias por repartir ILUSIÓN, sin lugar a dudas el motor de nuestro Programa.




A la pregunta de “¿cómo son los coles allí?”, la respuesta de Arturo no se ha hecho esperar: “Lamentables” Y se ha creado un silencio que poco a poco lo ha ido llenando con palabras que emanaban desde lo más profundo de su corazón. Porque Arturo ha estado allí, sabe lo que es tener un par de “servicios” sin agua para más de 200 niños escolarizados en chabolas que muy dificilmente aguantan las inclemencias del tiempo. Por eso les ha agradecido de todo corazón a los 92 alumnos allí presentes, su colaboración escribiendo cuentos que leerán otros niños con menos, mucha menos suerte que ellos.
Así, con el corazón un poquito encogido hemos tratado de disipar esa tristeza que se había quedado pegada en nuestros rostros regalándoles un ejemplar a cada uno de los 92 alumnos allí presentes.
Hoy también hemos presentado los libros solidarios en dos colegios:
Y en el
La mañana ha sido intensa pues hemos pasado por las 16 clases de los alumnos de 3º,4º,5º y 6º de Primaria del colegio Liceo Sorolla (A,B,C y D) mostrando ¡POR FIN! el resultado de su esfuerzo. Las reacciones no se han hecho esperar y cada clase ha reaccionado según su estilo y personalidad por lo que hemos vivido momentos únicos en cada una de esas 16 aulas.
Una vez más hemos hecho uso de los raíles para acoger a 

El camino hacia las dependencias de la Secretaría de la Fundación Reina Sofía es precioso. Sin quitarle el ojo al coche al que había que seguir para no perdernos, hemos podido contemplar a unos cuantos ciervos ajenos totalmente a nuestra visita.
A la pregunta de “¿Dónde creéis que están los cuentos que escribisteis?” minutos antes de la entrega de ejemplares, los alumnos, con la inocencia que les caracteriza a estas edades han respondido todos a una: ¡¡En el ordenador del profesor!!